Guillaume Gallienne
No era fácil adaptar este clásico de la literatura a la pantalla grande. Mark Osborne ha conseguido una versión muy inteligente.
Con los problemas de un adolescente al que su madre trata como si fuera una chica, el director y guionista arma una comedia inteligente, con situaciones que bordean el límite.
Una película que podía haber sido muy grande pero pierde nivel por culpa del exceso histriónico.

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