Esta película de aventuras sobre la famosa expedición al Everest de 1953 funciona muy bien como espectáculo visual, pero no tanto como drama de personajes.
Un equipo de ingenieros y diseñadores liderados por el visionario Carroll Shelby y su conductor británico Ken Miles reciben la misión de construir desde cero un nuevo automóvil con el fin de derrocar el dominio de Ferrari en el Campeonato del Mundo de Le Mans de 1966.
Un grupo de ilusionistas son sospechosos de un robo; la policía los investiga con ayuda de otro mago. Mucho truco espectacular, mientras las historias humanas y el excelente reparto apenas se explotan.