Aunque menos lograda que “Vidas pasadas”, la segunda película de Celine Song aporta intuiciones acertadas sobre las relaciones afectivas en tiempos de Tinder.
Divertida secuela de animación que combina humor, acción y un ritmo trepidante. Aunque algo por debajo de la original, ofrece un entretenimiento familiar de calidad con guiños cinéfilos y una animación muy vistosa.