El trabajo doméstico es una clave para mejorar la sociedad, dice un “think tank” internacional que acaba de publicar un volumen de estudios sobre el hogar.
El caso del padre que apenas ve a sus hijos no es ya tan típico de altos ejecutivos: se da más en hombres de clase modesta que necesitan hacer largas jornadas de trabajo para mantener a la familia.
Los datos recientes más completos, correspondientes a Gran Bretaña, indican que la oleada de divorcios iniciada en los años 70 está remitiendo en este siglo.
Un escándalo sacude al sistema noruego de protección a la infancia, tradicionalmente muy ágil para retirar la custodia a los padres al menor indicio de irresponsabilidad.
Un estudio publicado por la Universidad de Harvard revela que la crianza en un ambiente espiritual ayuda al bienestar psicológico de los menores y los aleja de algunos peligros reales.
Londres constata un aumento de los matrimonios forzados de menores británicos en el exterior: sus familias se los llevan durante las vacaciones y ya no vuelven.
En el Encuentro Mundial de Dublín, el Papa destacó la gran contribución que pueden hacer a la sociedad las familias cristianas, sin necesidad de ser extraordinarias o perfectas.
El contraste entre el ambiente festivo de los participantes en el Encuentro Mundial de las Familias y la hostilidad de los medios críticos con la Iglesia es grande.
Alana Newman, hija de donante anónimo de esperma, quedó cautivada por la doctrina católica sobre el amor humano, y destaca su valor en un documental por los 50 años de la encíclica “Humanae vitae”.
Los “millennials” están tardando más que sus predecesores en darse el “sí, quiero”, y con ello se privan de mayores cotas de felicidad, advierte una comentarista.