Clonación
Al conseguir clonar primates por primera vez, China muestra su determinación de alcanzar el número uno mundial en biomedicina, en parte gracias a su permisivismo bioético.
Shoukrat Mitalipov, director del equipo que logró la primera clonación humana, dice que en realidad no hicieron tal cosa, sino que solo obtuvieron células madre por transferencia nuclear.
Cautelas y recelos ante la perspectiva de comer filetes clónicos; prisas para probar en humanos una técnica que aún no ha servido para curar a un ternero.
La clonación “terapéutica”, que los partidarios presentaban como imprescindible y la vanguardia de la medicina regenerativa, se queda rezagada. Pero la escasa utilidad no es el argumento decisivo contra la destrucción de embriones.
El último número de "Journal of Medical Ethics" (mayo 2006) ha publicado una detallada crítica de los actuales experimentos de clonación humana. En un artículo titulado "¿Por qué tanta prisa por clonar seres humanos?", el Dr. Neville Cobbe (Wellcome Trust Centre for Cell Biology, de la Universidad de Edimburgo) advierte que se está omitiendo, sin justificación, los estudios previos en modelos animales.
En una entrevista al semanario "Alba" (27 enero-2 febrero 2006), la catedrática de Biología Natalia López Moratalla (Universidad de Navarra) advierte que los experimentos de clonación, al requerir gran número de óvulos, pueden llevar a la explotación de la mujer.
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