Denuncian falta de ética en las clonaciones coreanas

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Duración lectura: 3m. 5s.

Hace unas semanas, Hwang Woo-Suk, director del equipo que realizó la primera clonación humana (ver Aceprensa 26/04), anunciaba la creación de un banco mundial de células madre -embrionarias y adultas- para vender a los laboratorios interesados (ver Aceprensa 121/05). Uno de los investigadores que colaboraban en el proyecto, el norteamericano Gerald Schatten (Universidad de Pittsburgh), ha anunciado que abandona por sospechar que los experimentos de clonación del científico coreano se hicieron recurriendo a un procedimiento inmoral.

El año pasado, las revistas “Science” y “Nature” publicaron la sospecha de que Hwang, contra lo que había declarado, obtuvo los óvulos necesarios para sus investigaciones no de donaciones anónimas, sino de una científica subalterna de su laboratorio. Además, las revistas decían que Hwang tal vez cometió otra infracción de la ética al pagar a la colaboradora por el servicio.

Hasta ahora, Schatten no había dado crédito a los rumores; pero hace poco recibió nuevos datos que le hicieron dudar. Se dirigió a Hwang para pedir aclaraciones, pero no recibió una respuesta convincente, por lo que decidió abandonar toda colaboración con el coreano, según anunció en declaraciones al “Washington Post” (12-11-2005). A la vez, también la Universidad de Pittsburgh ha decidido retirar su participación en el banco mundial de células madre promovido por Hwang.

Por su parte, Hwang ha vuelto a insistir en que durante sus experimentos ha respetado todas las normas vigentes en su país. El gobierno surcoreano ha anunciado que investigará las acusaciones contra Hwang.

A la vez, algunas clínicas de fecundación artificial surcoreanas están siendo objeto de investigación por denuncias de que se abastecen con óvulos comprados, cosa que es ilegal en Corea del Sur desde enero pasado. Una de esas clínicas pertenece a Roh Sung-Il, que participó junto con Hwang en el experimento publicado en mayo pasado sobre obtención de células madre a partir de embriones clónicos (ver Aceprensa 67/05). Roh ha reconocido que compró óvulos, pero niega que suministrara óvulos obtenidos ilegalmente al equipo de Hwang.

Hwang reconoce las acusaciones y dimite

El 24 de noviembre, Hwang reconoció públicamente que las acusaciones eran ciertas, pidió perdón por haber mentido y anunció su dimisión como director del recién creado banco de células madre y todos sus otros cargos.

Según explicó Hwang, fueron dos las becarias de su equipo que donaron óvulos para el experimento publicado el año pasado. Y no ellas, pero sí otras mujeres recibieron el equivalente de 1.200 euros cada una por suministrar más óvulos. Hwang alegó que no supo lo uno ni lo otro hasta algunos meses después de que se publicara el estudio. Dijo que las becarias, al observar que resultaba difícil obtener suficientes óvulos, por tres veces se brindaron voluntariamente como donantes, pero él rehusó el ofrecimiento. Pese a ello, dieron óvulos a espaldas de Hwang, que no se enteró hasta que ellas mismas se lo confesaron. Los pagos a las otras mujeres fueron hechos en 2002 por Roh Sung-Il, también sin que Hwang lo supiera por entonces. Roh terminó por reconocerlo poco antes de la confesión de Hwang.

Aunque ninguno de los dos hechos estaba prohibido por la ley coreana de entonces, son contrarios a la ética de la investigación comúnmente admitida, y en todo caso Hwang mintió para ocultarlos desde que los supo hasta ahora. “Me cegaron el trabajo y el afán de éxito -dijo Hwang el día 24-. Debería haber ido más despacio para asegurar que todo era conforme a las exigencias internacionales”.

____________________Información actualizada el 29-11-2005.