La multitud de mujeres (y un par de hombres) que el 10 de agosto rodeaba a la gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, mientras firmaba un papel en su escritorio, exhibía una sonrisa de satisfacción que no se compadecía en absoluto con la gravedad de lo firmado. Se sancionaba la ley H.5595, que autoriza una expansión del aborto, pero sin el usual disimulo de que “lo abortado” es “solo un grupo de células todavía” o “un feto, no una persona”. No: bajo la nueva ley, que entrará en vigor en noviembre, la interesada podrá realizarse un aborto hasta casi el minuto anterior al parto.
No es que la situación sea nueva, pero antes era rara. En las normas estaduales sobre el tema, se establecía la posibilidad del aborto de bebés con más de 24 sema…
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