“El ejército de EE.UU. no vería con buenos ojos la orden de invadir Groenlandia”

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“Vamos a un mundo sin ley”, aseguró el 20 de enero el presidente francés Enmanuel Macron nada más tomar la palabra en el Foro de Davos, en una expresión que sintoniza con ese “¡se ha vuelto loco!” que varios líderes europeos comentan entre sí por lo bajo –y no tan bajo– ante el empecinamiento de Donald Trump de hacerse a como dé lugar con Groenlandia. Y lo dicen a esta parte del Atlántico, pero en la otra orilla también hay estupefacción por la facilidad con que el inquilino de la Casa Blanca desprecia y amenaza a sus principales aliados.

Frente a los pesimistas que perciben cómo va apareciendo indefectiblemente una estrella más en el cuadrado azul de la bandera americana, el veterano diplomático estadounidense Daniel Fried opta por la serenidad. Según explicaba en un reciente artículo en Atlantic Council, ante la oposición que genera la idea de la anexión –entre los aliados europeos y, a lo interno, entre representantes y senadores de su propio partido–, la administración Trump podría modificar rápidamente sus objetivos respecto a Groenlandia para obtener resultados “reales y positivos”. Washington y Buselas, opina, pueden evitar la catástrofe y salir más fortalecidos de esta crisis.

En conversación con Aceprensa, el que fue subsecretario de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos en tiempos de George W. Bush y Barack Obama hace una lectura de los acontecimientos que les dará algunos elementos de análisis a quienes temen un inminente despliegue del US Army en esa sabana de hielo –y quién sabe si la “extracción” de su primer ministro en modo Maduro–.

Hasta ahora, sr. Fried, había habido relativa calma en el Ártico. ¿Por qué Trump considera imperativo tomar el control de Groenlandia?

— Sus razones declaradas tienen que ver con la seguridad, pero soy escéptico, porque todos los intereses de seguridad de EE. UU. y de la OTAN pueden satisfacerse utilizando el marco existente, el Acuerdo de Defensa de Groenlandia de 1951, que otorga a EE.UU. amplios derechos. Creo que no es un asunto complicado: lo que quiere Trump es izar la bandera estadounidense; expandir el territorio de EE.UU. más allá de adonde llegó en el siglo XIX. Ha buscado una manera fácil de hacerlo, y cree haberla encontrado.

Ahora bien, eso no significa que esta sea su postura definitiva. Por el momento dice que insistirá en el control territorial de Groenlandia, pero dónde termine esto dependerá en parte de la resistencia de Europa, de la oposición del Congreso de EE.UU. y de la opinión pública interna. Si encuentra suficiente rechazo, podría cambiar de opinión y aceptar lo que Europa y Dinamarca ya ofrecen: una mayor participación y una mayor contribución a la seguridad del Ártico. Trump lo que quiere es salir ganando, y creo que es capaz de moderar sus ambiciones para lograrlo.

Apenas el 7% de los estadounidenses aprobaría el uso de las armas para anexionarse Groenlandia

Claro, no puedo asegurarle que la situación terminará así, porque, por el momento, él está presionando y poniendo a prueba a Europa. EE.UU. no necesita más garantías de seguridad en Groenlandia. Podría decirse que se necesita una mayor seguridad en el Ártico debido a la posible agresión rusa, pero no hay ni un solo interés militar o de seguridad allí que no pueda satisfacerse mediante el acuerdo vigente. De hecho, no hay ninguna solicitud pendiente de EE.UU. a Dinamarca o Groenlandia que no se haya cumplido. No es que desde EE.UU. insistamos en abrir una base y Groenlandia nos lo prohíba. No: ellos lo verían con buenos ojos. No lo hemos hecho porque no hay una necesidad real.

¿Cuán popular sería la idea de la anexión entre los estadounidenses, más específicamente entre los votantes republicanos?

— Nada popular. Ahora bien, hay dos maneras de ver la pregunta. ¿Apoyarían los votantes republicanos la compra de Groenlandia? La respuesta es sí; podrían apoyarla. Pero el respaldo a una invasión, a una acción militar para tomarla, es muy bajo entre ellos. El 70% se opone y el 30% está a favor. Pero esto es entre los votantes republicanos. Entre la población estadounidense en general, solo el 7% estaría a favor de la acción militar. En otros sondeos, he visto un 4%. Es poquísimo. El público estadounidense no ve la necesidad de todo esto.

Las bases de EE.UU. en Europa, (quizás) en la cuerda floja

— ¿Estaría el presidente satisfecho con la formulación de un nuevo acuerdo de defensa con más poderes para EE.UU. que el de la década de 1950?

— Por el momento no, pero podría estarlo. Y creo que los daneses estarían dispuestos a hacerlo. Trump está impulsando sus objetivos maximalistas, pero podría cambiar si encuentra suficiente resistencia. Ahora mismo él no cree que Europa se resista, y no siente mucho respeto por Dinamarca. Sin embargo, Europa está mostrando solidaridad con ese país, y este está enviando soldados a la isla, como lo están haciendo otros. La razón manifiesta de esta presencia es “la seguridad del Ártico”, es decir, lo que Trump quiere, pero es posible que la verdadera razón sea disuadir a EE.UU. De ser así, lo encontraría comprensible. Como estadounidense, no lo digo con placer ni orgullo, pero, como analista, creo que los daneses están haciendo lo correcto al dificultarle a EE.UU. la entrada en Groenlandia.

Daniel Fried, exsubsecretario de Estado y exembajador de EE.UU. en Polonia (foto: Atlantic Council)

Sin embargo, según plantea Ud. en Atlantic Council, no parece que Europa tenga alguna posibilidad real de defender adecuadamente la soberanía danesa si hay una incursión de EE.UU….

— Me parece que la presencia de tropas no estadounidenses podría tener un efecto disuasorio. Creo que una agresión contra Groenlandia podría incitar a los países europeos a reconsiderar la presencia de bases de EE.UU. en ellos, y podría llevar a una ruptura de la alianza transatlántica. Los europeos están en lo correcto al ponérselo difícil a los estadounidenses y, al mismo tiempo, dejar que Trump cante victoria al presionarlos para que hagan más, para que inviertan más en la seguridad del Ártico. Eso podría satisfacerlo, pero no lo hará a menos que haya suficiente contrapresión.

“Lo que hace Trump es solo para Trump. Lo que haga podrá deshacerse”

El ejército estadounidense podría entrar y dominar el territorio con relativa facilidad, pero ¿qué vendría después? ¿Qué riesgos y costos enfrentaría Washington tras una acción así?

— Si EE.UU. ocupara Groenlandia, lo haría con la oposición del pueblo groenlandés. Sería una ocupación hostil. No creo que los groenlandeses se rebelaran como sucedió en Irak, pero sería una presencia hostil y poco popular.

En ese caso, los países europeos tomarían medidas para limitar las bases estadounidenses en Europa. Este sería un paso muy difícil para Europa, porque se está enfrentando a una amenaza real por parte de Rusia. Pero lo cierto es que, si EE.UU. actúa de esa manera, Europa tendrá que cumplir su objetivo, tantas veces declarado, de desarrollar autonomía y capacidad estratégicas.

Ahora bien, recuerde esto: la administración Trump no será la última administración de EE.UU. Lo que hace Trump es solo para Trump. (Su deseo de anexión) no representa a la mayoría del Partido Republicano y mucho menos al pueblo estadounidense. Lo que haga Trump podrá deshacerse, y creo que los europeos son conscientes de ello. Por lo tanto, si yo fuera un europeo que contemplara medidas contra EE.UU. en represalia por un acto de agresión, también tendría en cuenta que mucho de lo que haga Trump puede ser repudiado por un futuro presidente estadounidense. En todo caso, a todos nos conviene que Trump no dé ese paso. Y creo que Europa hará bien en encarecerle la decisión para evitar todo este daño.

Por otra parte, todo lo que está haciendo Trump es un ejercicio completamente inútil, justo cuando deberíamos estar presionando a Rusia para que ponga fin a su guerra contra Ucrania en lugar de crear nuestra propia crisis. El hecho de que el Kremlin esté muy satisfecho con todas las acciones contra Groenlandia sugiere que realmente vamos por mal camino. Cuando el Kremlin te elogia, más vale que reconsideres tus propias acciones.

Los daneses, ¿de “aliados ejemplares” a “enemigos a batir”?

Asombrosamente, con estas acciones de política exterior, parecería que el Departamento de Estado está abducido por la visión de Trump. Pero Marco Rubio es un hombre de Estado. ¿Qué estará pensando de todo esto?

— Bueno, he oído que la reunión de la semana pasada, entre los daneses, Rubio y el vicepresidente J.D. Vance salió bastante bien. Que Vance se mostró incluso constructivo. Así que sospecho que Rubio sabe que esto es un costoso callejón sin salida y estará ansioso por llegar a un acuerdo. Pero hasta que Trump se dé cuenta de que el curso actual del asunto no tendrá éxito, Rubio no tendrá ese margen de maniobra.

En cuanto a los republicanos en el Congreso, creo que se oponen a esto; la mayoría de ellos, en silencio, lo que considero un error. Deberían ser más expresivos. Cuanto antes den a conocer esta oposición, clara y contundentemente, mejor para nosotros.

El congresista Mike Johnson, líder de la mayoría republicana, no ha mostrado entusiasmo por la posibilidad de la anexión y se opone al uso de la fuerza militar con ese objetivo

Entiendo que la anexión de un territorio a EE.UU. requiere de la aprobación del Congreso. ¿Podría quebrarse la mayoría republicana en ambas cámaras si el presidente busca apoyo para comprar la isla o conquistarla? ¿Tiene alguna forma de eludir al Congreso o a la Corte Suprema si decide actuar unilateralmente en este asunto?

— Bueno, Trump no parece estar limitado por la Constitución. Sin embargo, el Congreso no asignará fondos para la compra de Groenlandia. Lo considero improbable, además de que Dinamarca no aceptará la compra de todos modos. En segundo lugar, creo que Trump puede reclamar Groenlandia, pero legalmente requeriría una ley del Congreso, y no creo que se reúnan los votos necesarios. Se produciría una especie de impasse en el que Trump podría reclamar la isla, pero en el que su estatus legal sería cuestionable.

Además, atención: el ejército estadounidense no vería con buenos ojos las órdenes de invadir Groenlandia. Conozco a muchos militares. Han trabajado con las fuerzas armadas danesas en Irak y Afganistán; se han entrenado con ellas; les caen bien los daneses, que han sido aliados ejemplares…

La cultura militar estadounidense tiene un sentido del honor, y se lo toman muy en serio. No recibirían con agrado tales órdenes de legalidad cuestionable. Estaríamos así ante un problema interesante: ¿entrarían realmente los soldados estadounidenses en Groenlandia? Si los daneses apostaran tropas allí y se resistieran, ¿se ordenaría a los militares estadounidenses combatir contra nuestros aliados?

Estas son algunas preguntas que Trump podría tener que abordar. Es un conjunto de opciones terrible. De hecho, hablar sobre esto me molesta, pero estás haciendo las preguntas correctas, legítimas. Ojalá no nos viéramos obligados a tener esta conversación.

Por último, sr. Fried, el presidente Trump, como usted sabe, es bastante impredecible, lo que dificulta hacer pronósticos. Y este año hay elecciones intermedias en las que el Partido Republicano podría perder poder en el Congreso. ¿Se atrevería a predecir dónde estará la cuestión de Groenlandia dentro de un año?

— No me atrevería a hacer una predicción. Es un hecho que Trump está perdiendo popularidad, y a medida que esta se debilita lentamente, más republicanos de los que discrepan de él se sentirán capaces de posicionarse. También creo que la unión da cierta seguridad. Si uno o dos republicanos se le oponen, él puede ir contra ellos. Pero si lo hacen muchos, le será más difícil.

Se puede prever que habrá un posible punto de inflexión cuando los republicanos se unan y decidan desafiar a Trump. No sé si este sea el caso, pero, por ejemplo, Mike Johnson, líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, no ha mostrado entusiasmo (por la anexión) y ha expresado una oposición muy discreta al uso de la fuerza militar para apoderarse de la isla. Es posible que Johnson encuentre la manera de advertir a Trump y decirle que si EE.UU. realmente toma medidas agresivas contra un aliado de la OTAN, el Congreso no las apoyará y él no podrá controlar a sus miembros. Trump podría tener que escuchar eso.

Pero todo esto es especulación. Simplemente no lo sabemos. Sabremos más en Davos, cuando Trump se reúna con los líderes europeos. Ellos manifestarán su oposición en este tema, y Trump tendrá que evaluar su resistencia a las amenazas de agresión.

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