Grizzly Man

Director y guionista: Werner Herzog. Intérpretes: Werner Herzog, Carol Dexter, Val Dexter, Sam Egli, Franc G. Fallico. 103 min. Jóvenes-adultos. (VD)

DIRECCIÓN

GÉNEROS

El veterano Werner Herzog (Múnich, 1942) traza el retrato de Treadwell Dexter, un curioso ejemplar de norteamericano que había dedicado los últimos trece años de su vida a los osos grizzly: pasaba los veranos junto a ellos en el parque natural de Katmai (Alaska), los idolatraba, les puso nombre … y finalmente fue devorado por uno de ellos en octubre de 2003, junto con su amiga Amie Huguenard.

A lo largo de los años Treadwell dejó 90 horas de grabación en vídeo que son utilizados en este documental. Además Herzog emplea secuencias de diversos programas de TV en los que participó Treadwell. Pero lo más interesante es el material que ha grabado el propio director, con un guión escrito por él mismo: resulta evidente que Herzog no ha elegido esta historia para contar la poética vida de un enamorado de la naturaleza y hacer el panegírico al uso. Herzog arrima la historia a temas por los que se ha interesado en otras películas: el hombre apasionado hasta la locura («Aguirre, la cólera de Dios») y la naturaleza hostil («Fitzcarraldo»).

El material heredado por Herzog cuenta con imágenes bellísimas y enigmáticas, que se combinan con maestría: Treadwell quiere aparecer como un hombre sencillo, solitario y amante de la naturaleza, pero las imágenes revelan que es más complejo de lo que le gusta aparentar, que no está tan solo como quiere hacer creer, que cultiva con narcisista rigor una serie de poses y que su amor a la naturaleza se va apoderando de él hasta convertirse en una peligrosa obsesión. A su lado, Amie Huguenard, que le acompañó los últimos años, aparece como un personaje misterioso y trágico. En cuanto a los entrevistados (amigos, familiares, expertos), sus comentarios han sido captados con un frío distanciamiento que contribuye a «objetivar» la tragedia y, en definitiva, a humanizarla e incluso, a sacarle una punta de ironía.

«Grizzly Man» ha recibido, justamente, numerosos premios al mejor documental; es sin duda una gran cinta y una obra de autor. Su contenido mezcla el alocado idealismo de Treadwell con la sombría concepción de la vida de Herzog y se enfrenta directamente a un extendido utopismo ingenuo, presente también en el cine reciente («El niño que quería ser un oso», «Hermano Oso»).

Fernando Gil-Delgado

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