Dame 10 razones

TÍTULO ORIGINAL 10 Items or Less

DIRECCIÓN

GÉNEROS

Director y guionista: Brad Silberling. Intérpretes: Morgan Freeman, Paz Vega, Bobby Cannavale, Anne Dudek, Kumar Pallana. 82 min. Adultos. (SD)

Formado en la televisión, Brad Silberling posee una de las filmografías más variopintas del Hollywood actual. Debutó como director de cine en 1995 con la notable fantasía familiar «Casper», a la que siguió en 1998 «City of Angels», discutible pero interesante «remake» de «Cielo sobre Berlín». En 2003 probó un realismo desencantado en «El compromiso». Al año siguiente retornó a la fantasía en «Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snickets», vistosa adaptación de las populares novelas juveniles de Daniel Handler. Ahora se ha lanzado a la dirección y producción de «Dame 10 razones», modesto filme «indie», decididamente hiperrealista y rodado en poco tiempo con cámaras digitales. En él, Morgan Freeman da continuidad a su carrera como productor ejecutivo, y Paz Vega consolida con fuerza su aventura en Hollywood, iniciada en 2004 con la sobresaliente «Spanglish».

Scarlet es una aguerrida española que trabaja como cajera en un cutre supermercado del extrarradio de Los Ángeles. Allí la conoce el actor Morgan Freeman, que está preparando un personaje de encargado de supermercado, con el que va a retornar a la gran pantalla tras cuatro años de inactividad. Ella le asesora y finalmente acepta llevarle a su casa. Pero durante el camino tienen diversos encuentros singulares, que obligan finalmente a Freeman a ayudar a Scarlet a preparar una importante entrevista de trabajo que tiene esa tarde. Surge así entre ellos una singular y enriquecedora amistad.

A veces resulta irritante el tono grosero de algunos diálogos, o cansa el premeditado minimalismo visual que impone Silberling. Sin embargo, finalmente gana la partida la entrañable humanidad de los dos protagonistas, encarnados con una frescura y una autenticidad apabullantes. Silberling equilibra el drama y la comedia y mantiene los elementos románticos en su justo término, sin excesos melodramáticos ni bobas concesiones sexuales. En fin, un experimento interesante, que demuestra cómo se puede hacer buen cine casi sin dinero, tan sólo con una idea brillante y un par de actores de calidad.

Jerónimo José Martín

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