Adaline es una joven viuda de 29 años que a causa de un grave accidente no podrá envejecer. Para evitar la extrañeza de quienes trabajan y conviven con ella, Adaline vive huyendo de un país a otro cada década, hasta que conozca a un joven que hará que sus planes se trastoquen.
Estamos ante una película romántica con toques de ciencia ficción muy, muy corrientita a la que se le podrían poner muchos y potentes peros, como la forma torpe de arrancar, resumiendo la historia, o el abuso de la voz en off para decir lo que no se es capaz de expresar con imágenes. Sin embargo, y a pesar de su escasa promoción publicitaria, podría funcionar pasablemente bien en taquilla, como de hecho ha ocurrido en EE.UU.
El “éxito” de público se explica, entre otras cosas, porque la cinta tiene un reparto con algunos reclamos interesantes (desde Harrison Ford hasta la fotogénica Blake Lively), una producción muy cuidada y una historia universal bastante sentimentaloide, con pocas aristas y una importante dosis de buenas intenciones. Es una de esas cintas que amenizan, con una historia bonita de tono amable, una tarde de bochorno.
Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta
|