El perfil del extranjero en Europa es más variado de lo que dicen los estereotipos: algunos grupos están mejor cualificados y emprenden más que los nacionales.
Si antes las críticas a la globalización venían de los países invadidos por los productos de Occidente, tras la recesión protesta la clase trabajadora de los países ricos, que ve emigrar empleos y llegar inmigrantes que compiten con ella por los puestos de trabajo. Una serie de tres artículos analiza la cuestión.
Mientras Donald Trump advierte que expulsará a inmigrantes, empresarios de varios sectores quieren que vengan más. ¿Realmente los extranjeros quitan empleos a los nacionales?
La inserción de los niños y jóvenes refugiados sirios en los sistemas educativos europeos debe ganar en agilidad y flexibilidad. El Líbano va muy por delante en esto.
Una encuesta realizada en Reino Unido muestra que los jóvenes y los partidarios del multiculturalismo opinan que la libertad de expresión debe respetar las creencias religiosas.
Las reacciones de los gobiernos europeos a la crisis de los refugiados revelan dos maneras de ser Europa: la de quienes buscan una solución conjunta y la de quienes han decidido ir por libre.
En Canadá, la gestión del flujo de refugiados sirios cuenta con el apoyo de organizaciones, empresas y ciudadanos que desarrollan programas de acogida.
A pesar del discurso multiculturalista oficial, las aulas y el mercado laboral franceses reproducen una segregación étnica que perjudica especialmente a los chicos.
Un acuerdo entre entidades cristianas y el gobierno italiano facilitará la tramitación de visados en origen para un primer grupo de refugiados, y su posterior integración en suelo europeo.
Una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos condena a Grecia por no haber protegido debidamente a una inmigrante ilegal que fue forzada a prostituirse.