Las universidades alemanas abren sus puertas a los refugiados

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En pleno debate sobre la inmigración, avivado por los ataques xenófobos y el creciente flujo de refugiados, 60 universidades alemanas han decidido implicarse por propia iniciativa en la crisis del Mediterráneo. Ofrecen a los refugiados y a los solicitantes de asilo la posibilidad de realizar de forma gratuita las materias de libre disposición, en calidad de estudiantes visitantes, o de asistir a cursos específicos para ellos.


Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 62/15

“La inmigración es una tarea de toda la sociedad, y las universidades deben involucrarse”, declara al diario alemán Handelsblatt Wolfgang-Uwe Friedrich, rector de la Universidad de Hildesheim, en la Baja Sajonia.

La decisión de estos 60 rectores es importante para contrarrestar el mensaje antiinmigración de los radicales. Según datos de principios de agosto del Ministerio del Interior alemán, en el primer semestre de este año se produjeron 199 ataques contra centros de refugiados, más del doble que en los seis primeros meses de 2014.

Desde octubre pasado, las universidades públicas ya son gratuitas en toda Alemania para la primera carrera, también para los alumnos extranjeros (cfr. Aceprensa, 21-10-2014). Pero los solicitantes de asilo no pueden empezar la carrera hasta que no se les reconozca la condición de refugiado.

Los refugiados también tienen algunas condiciones. Por ejemplo, no pueden solicitar becas de estudio hasta que no lleven residiendo cuatro años en el país. En enero de 2016, este límite se reducirá a 15 meses.

Estudiantes dispuestos a ayudar

Además de apuntarse a las materias de libre disposición, codo con codo con los estudiantes alemanes y extranjeros, los refugiados y los solicitantes de asilo pueden participar en cursos de alemán y recibir asistencia psicológica, legal y social. Las universidades más generosas también les financian el transporte hasta el campus y les ofrecen becas para comprar libros de texto.

En un artículo publicado en el Washington Post, Rick Noack hace notar el desinterés de estas universidades: “Alemania ha quitado las tasas académicas para cualquiera que resida legalmente en el país porque necesita atraer a más trabajadores cualificados (…). Pero a la gran mayoría de refugiados [y solicitantes de asilo] no se les permitirá quedarse de forma permanente. Cada estudiante cuesta al gobierno alemán unos 10.000 dólares al año. Por otra parte, las universidades del país ya están repletas con los estudiantes alemanes. Abrir las puertas a los refugiados hará que las universidades estén todavía más masificadas”.

Los rectores no son los únicos que se han comprometido en este asunto. Según explica el Handelsblatt, el programa está saliendo adelante gracias a los fondos extra que están aportando los patrocinadores de las universidades. Otros actores clave son los estudiantes alemanes, que se ofrecen como voluntarios en diversas tareas.

A Moussa, un joven de 33 años procedente de Sudan, los voluntarios de la Universidad de Hildesheim le enseñaron el campus y le ayudaron a sacarse el carné de la biblioteca. Varios estudiantes de universidades de Frankfurt pasaron tres días con jóvenes de Eritrea, Siria y Argelia haciéndoles un tour por la ciudad.

A medida que aumente el número de voluntarios, el programa irá ofreciendo más cosas. Las universidades de la Baja Sajonia quieren poner en marcha tutorías de refuerzo impartidas por los propios alumnos alemanes. Las tutorías les servirán como créditos para su carrera y horas de prácticas.

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