Una consecuencia de considerar "autónomos" a los niños es exigirles responsabilidades penales de modo semejante a los adultos, tendencia en boga en Gran Bretaña y en Estados Unidos. En estos casos no influye la Convención de los Derechos del Niño, sino más bien el ambiente político y popular con respecto a la delincuencia juvenil, así como algunas peculiaridades de los sistemas jurídicos de ambos países. Pero la dureza que últimamente se emplea allí contra los menores acusados de delitos es una muestra de lo que supone que el Derecho penal para los niños sea más sancionador que protector.
El juez francés Antoine Garapon, actual secretario general del Instituto de altos estudios sobre Justicia, explica en una entrevista en L'Express (15-II-96) la razón del creciente protagonismo de los jueces.
John Leo escribe en U.S. News & World Report (Washington, 23-I-95) sobre la tendencia a buscar remedios a problemas sociales por sentencias de los tribunales en vez de cambiar las leyes que los regulan.