Varios países occidentales endurecen el castigo del crimen

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Duración lectura: 1m. 45s.

Delincuencia en aumento y cárceles saturadas
El aumento de la delincuencia en Occidente está moviendo a diversos gobiernos a endurecer las penas. De esta manera responden a las demandas de los electores, que se indignan ante la indefensión de las víctimas y la relativa blandura que, según creen, se emplea con los culpables. Pero esas medidas, aunque tranquilizan al público, mandan más gente a unas cárceles ya muy llenas. A la vez, la evolución de la criminalidad parece dar argumentos a quienes sostienen que la mayor severidad reporta pocos frutos. Sería mejor la prevención, pero hasta ahora los países más afectados por el problema no han encontrado fórmulas eficaces.

La corriente de opinión en favor de la contundencia es ahora especialmente fuerte en Estados Unidos, donde las encuestas muestran que el crimen es la preocupación pública número uno. Este país registra unos índices de criminalidad de los más altos del mundo. En 1992 se cometieron 9,5 homicidios y 260 robos por 100.000 habitantes. De 1982 a 1992 la tasa de delitos violentos subió de 562 a 758 por 100.000 personas.

Los números totales han variado poco desde 1990, pero la delincuencia juvenil ha experimentado en los últimos años un incremento muy fuerte: un 124%, de 1986 a 1991, en el caso de los homicidios, por mencionar el dato más impresionante. Las últimas estadísticas dan 37 homicidios por 100.000 varones de 15 a 24 años, la tasa más alta del mundo, nueve veces mayor que la italiana, que es la segunda.

El tema estrella de los telediarios

Los medios de comunicación reflejan y a la vez provocan en gran medida este clima de opinión. Un estudio del Center for Media and Public Affairs revela que en 1993 el crimen fue el tema más tratado en los telediarios de las tres principales cadenas de TV nacionales. Las informaciones sobre este tema fueron el doble que en 1992; dentro de ellas, se triplicaron las dedicadas a asesinatos. Todo esto suscita un clamor general: la respuesta ha sido la ley anti-crimen aprobada por el Congreso (

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