Japón se prepara a desembarcar en África, después de China

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Ashiya. Es sabido que desde hace años China ha desembarcado en África, ansiosa de materias primas pero dispuesta también a colaborar en el desarrollo africano (ver Aceprensa 61/07). Japón no quiere quedarse atrás, y está tomando la iniciativa para dirigir inversiones hacia el continente negro. Cada vez más, y esto es un buen síntoma, se empieza a pensar en África en términos de inversiones y no solo de ayudas.

La importancia que Japón concede a esta política se ha notado en la cuarta edición de la Conferencia Internacional sobre el desarrollo de África (TICAD IV), celebrada recientemente en Yokohama. Excepto Chad y Somalia, los restantes 51 países de África enviaron delegaciones, entre las que figuraban los principales líderes de 40 países.

También tomaron parte en la Conferencia delegados de bastantes naciones asiáticas, países donantes, organizaciones internacionales, organismos no gubernamentales y otros invitados especiales, entre ellos los cantantes Bono y Bob Geldof, mundialmente conocidos como activistas en favor de África.

A principios de los años noventa, cuando la ayuda a África decreció, Japón empezó a tomar la iniciativa para atraer ayuda al continente africano y en 1993 organizó el primer TICAD junto con varias instituciones, como el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y el Banco Mundial. Desde entonces TICAD viene celebrándose cada cinco años. De todos modos, algunos observadores dicen que las verdaderas intenciones de Japón eran asegurar suficientes votos africanos en su intento de conseguir ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Atraer inversiones de empresas japonesas

Bastantes naciones africanas ricas en recursos naturales gozan hoy en día de un rápido crecimiento económico gracias a la subida de precios del mercado de materias primas. De los 53 países que componen el continente africano, 23 han tenido un índice de crecimiento anual del PIB del 5% entre 2005 y 2007.

Como país anfitrión -tanto del TICAD, como del G8 en julio próximo- Japón se ha comprometido a coordinar la ayuda de los países donantes y de las organizaciones internacionales para llevar a cabo una amplia red de infraestructuras de transporte.

En Yokohama el primer ministro Yasuo Fukuda prometió a los asistentes que durante los próximos cinco años Japón doblará la ayuda oficial al desarrollo y proporcionará un crédito blando de 4.000 millones de dólares como ayuda para mejorar las infraestructuras. La experiencia de Japón y otros países asiáticos es precisamente que las mejoras en las infraestructuras de transporte son decisivas para atraer inversiones del sector privado. Pero también se trata de aprovechar mejor los abundantes recursos de África con la ayuda de las tecnologías japonesas.

Después del verano Japón enviará a África una misión económica de alto nivel compuesta de líderes de los sectores público y privado. Y para facilitar que empresas japonesas desarrollen negocios allí, se reforzará el seguro comercial y se pondrá en funcionamiento una Sección de Inversión en África, dentro del Japan Bank for International Cooperation. Esta ayuda financiera será de alrededor de 2.500 millones de dólares para los próximos cinco años.

De los mosquiteros a los automóviles

Dado que dos tercios de la población africana se dedica a la agricultura, el crecimiento en este campo es esencial para el desarrollo económico. En este sentido, Japón ha hecho una llamada a la acción para doblar la actual producción de arroz, de 14 millones de toneladas, en los próximos diez años. Y para paliar el creciente aumento de precio de los alimentos, el gobierno japonés promete destinar a África una buena parte de la ayuda exterior, equivalente a 100 millones de dólares, en productos alimenticios. Se compromete también a colaborar en los cultivos para el próximo año y el siguiente, por ejemplo con simientes resistentes a la sequía.

Este año marca la mitad del camino para lograr los Objetivos del Milenio fijados por las Naciones Unidas y todavía el 41,1 % de la población de muchos países subsaharianos vive con menos de 1 dólar al día.

Aparte de las ayudas, Japón intenta cooperar seriamente en los campos de infraestructura, educación y lucha contra enfermedades infecciosas. Se compromete ha construir mil escuelas de primaria y secundaria con una capacidad de 400.000 alumnos; así como colaborar en la lucha contra enfermedades infecciosas, comprometiéndose a entrenar a 100.000 asistentes sanitarios en los próximos cinco años y a contribuir con 560 millones de dólares al Fondo Mundial contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria en los próximos años. Cerca del 60% de los recursos de este fondo va dirigido al África subsahariana.

No hay duda de que el hecho de que Japón sea el país anfitrión de la TICAD puede fomentar la rivalidad con China, que está penetrando económicamente en los mercados africanos para conseguir materias primas, y que en 2006 organizó en Pekín el Foro sobre Cooperación China-África (FOCAC), al que asistieron 35 jefes de estado. El comercio de China con países africanos alcanzó en 2007 la cifra de 73.500 millones de dólares, mientras que el de Japón fue sólo de 26.600 millones.

El primer ministro Fukuda, cuando le preguntaron si la TICAD estaba de alguna manera ligada a la rivalidad geopolítica entre Japón y China, contestó: “Esta Conferencia ha venido ayudando a Africa desde 1993, y este año hemos querido ser más competitivos que China”.

El potencial de los mercados africanos atrae a un creciente número de empresas japonesas. Muchas compañías ven África como la futura China o India: países con abundantes recursos naturales, mano de obra barata y posibilidades de crecimiento acelerado, lo que induciría a establecer líneas de producción in situ, e incluso a explorar los mercados de consumo. Estas expectativas se pusieron de relieve durante la TICAD IV en Yokohama.

De hecho varias empresas japonesas como Toyota, Nissan, NEC y Sumitomo Chemical, que trabajan ya en África, han hecho planes para ampliar sus operaciones. Toyota aumentará la capacidad de producción en su fábrica de Sudáfrica de 120.000 unidades en 2005, a 220.000 a finales de este año. Nissan y Renault -su principal accionista- invertirán 98.000 millones de yenes en una nueva fábrica en Marruecos, para producir 400.000 coches al año.

El incremento de la demanda de mosquiteros contra la malaria fabricados por Sumitomo Chemical ha movido a esa empresa a construir una nueva factoría en Nigeria. Empezará a funcionar en 2009 y triplicará la producción de la que actualmente tiene la misma empresa en Tanzania.

Un puesto en el Consejo de Seguridad

Japón cuenta también con 11.000 voluntarios trabajando en diferentes campos: (agricultura, higiene, educación, depósitos de agua potable, etc.). Se trata de una combinación de baja y alta tecnología, bien apreciada y eficiente, que promueve buenas relaciones entre los beneficiados y Japón.

En su discurso de clausura de la conferencia, el primer ministro Fukuda afirmó que el desarrollo sólo puede arraigar cuando hay paz y seguridad. Por eso, Japón proseguirá impulsando la reforma del Consejo de Seguridad de modo que la ONU sea más efectiva. Aunque no está claro que Japón vaya a tener un apoyo incondicional africano para conseguir ser miembro permanente del Consejo de Seguridad, no hay que olvidar que los países africanos representan el 25% de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

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