Pese a las presiones abortistas de algunos organismos internacionales, el movimiento pro vida de América Latina está logrando victorias: desde enmiendas constitucionales en defensa del no nacido al rechazo de la píldora del día siguiente en varios países.
El mayor estudio mundial realizado hasta la fecha revela que la mortalidad materna se redujo un 35% desde 1980, y desmiente la necesidad de legalizar el aborto con este fin.
La investigación histórica de Ann Farmer muestra que en su origen el aborto y la esterilización se promovieron como medidas eugenésicas contra los pobres.
Un testimonio pro vida, emitido como publicidad en la final del fútbol americano, la Super Bowl, ha revelado que los pro-choice no lo son tanto, cuando la elección de otros no les gusta.
Legalizar una ley del aborto como la presentada por el gobierno español es, para Gustavo Bueno, un síntoma claro de la corrupción ideológica y práctica de una democracia.
Un ginecólogo español defiende el derecho de los médicos a la objeción de conciencia al aborto y también al diagnóstico prenatal sin justificación terapéutica.