Qué tierno era Suleyken

Ediciones del Viento, A Coruña (2008). 173 págs. 11 €. Traducción: María del Carmen González Andrés.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Suleyken es un territorio imaginario que representa artísticamente la Masuria real, una región situada al sur de la antigua Prusia oriental, patria del escritor alemán. Lenz quiere rendir festivo homenaje a su tierra recogiendo veinte historias que pretenden resumir el espíritu masur. Sus paisanos son “de rápida astucia y lenta malicia, de torpe ternura y conmovedora paciencia”.

Los relatos recogen acontecimientos singulares que ponen a prueba el ingenio suleykiano. Las historietas más o menos humorísticas y triviales, rozan a veces la simplonería y lo estrafalario, y toman elementos de la fábula y del cuentecillo rural popular. Un hecho de guerra, una declaración de amor, un entierro, una anécdota en el circo, un viaje o el ferrocarril, son los hechos de los que se sirve Lenz para poner en danza a unos seres simpáticos, tercos, amistosos, rápidos de mente y amantes de la buena educación y de la prosopopeya. Relatos de fácil lectura y escasa sustancia, donde se echa de menos la hondura psicológica y la calidad literaria de otras obras del autor.

Lenz (1926) es un poderoso escritor alemán que ha firmado rotundas novelas llenas de dramatismo y de un original y muy característico valor estilístico. Lección de alemán (1968), Campo de maniobras (1985) o La prueba acústica (1990) son obras sorprendentes y difíciles de olvidar, que dan la verdadera talla de este escritor asociado tradicionalmente al Grupo 47 (Böll, Grass, etc). Al lado de estas novelas, Qué tierno era Suleyken (1955) debe considerarse un pasatiempo sentimental previo a sus grandes obras serias.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares