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Palomas y serpientes

EDITORIAL

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNGranada (2015)

Nº PÁGINAS88 págs.

PRECIO PAPEL15 €

GÉNERO

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En sus diarios Lo que ha llovido (2009) y El pábilo vacilante (2012), el poeta, articulista y crítico Enrique García-Máiquez (1969) solía introducir de vez en cuando algunos aforismos, expresiones breves con las que de manera literaria se da forma a un pensamiento, intuición o reflexión. Ahora publica en la colección “La Veleta” un libro entero dedicado a este género, que tiene gran actualidad, en parte porque conecta con el auge de la literatura instantánea y la que llena las redes sociales, que han impuesto la brevedad (y la obviedad) como manifestación intelectual. Los aforismos de García-Máiquez, y los de otros autores españoles que cultivan de manera asidua el género (como Enrique Baltanás, Karmelo C. Iribarren, Antonio Rivero Taravillo, Javier Salvago, Andrés Trapiello…), no son ocurrencias pasajeras ni salen al paso de cuestiones de moda o de la realidad actual. Si algo define al aforismo literario es su querencia a la sentencia atemporal.

Estos aforismos, asentados en el sentido común y en un humanismo cristiano, atrapan jugosas ideas, reflexiones, momentos, realidades… eternas. Los hay de muchos tipos, y leídos todos juntos, forman parte además de los diarios del autor: apuntes con los que disecciona la vida, también la suya. Literariamente, sorprende la variedad de registros y de temas. Como escribe el autor en uno de sus primeros aforismos: “en ellos caben todos los géneros de la literatura”. Aquí hay permeabilidad, ductilidad, numerosos puntos de vista para enfrentarse a los temas de siempre del hombre y de la literatura.

Muchas sentencias sorprenden por su lirismo (“Lo más lírico de la lluvia, como de casi todo, es el principio y el final”), por su sentido del humor (“Se ve que el ‘Carpe diem’ es de ricos, porque yo lo que estoy deseando es que acabe el mes”), por su ironía (“Lo más humillante de las fotos es cuando nos aseguran que hemos salido favorecidos”), por su aguda profundidad (“el gran problema de la sociedad es la educación, sí, pero el gran problema de la educación es la sociedad”), por sus ingeniosas parodias de frases célebres (“Yo soy ya mis circunstancias”), por su reflexiones humanistas (“El pesimismo bien entendido empieza por uno mismo”). Hay mucha presencia de la literatura, de autores a los que suele acudir frecuentemente el autor, de reflexiones muy acertadas que tienen que ver con el mundo literario: “Me criticaba con tan mala literatura que era un elogio”.

El auge de los aforismos conecta con el aumento de libros memorialísticos en la literatura española. También en estos aforismos, el “yo” es el punto de partida (y muchas veces el final) para describir el mundo.

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