Martin Amis ambienta su novela en un campo de exterminio nazi, pero no escribe sobre las víctimas, sino sobre las relaciones, amores y celos de los verdugos.
Franzen describe el desequilibrio de unos personajes posmodernos, con un compromiso social y político muy acentuado, pero volubles y deshonestos espiritualmente.
La protagonista de “El último Catón” busca esta vez los osarios de Cristo y su familia. La novela es una interminable retahíla de fechas y dudosas fuentes históricas para enredar una trama insustancial.
Para Alfredo Cruz, no hay que entender la moral como un elenco de prohibiciones, sino más bien en relación con el apetito natural y el desarrollo de las virtudes.
A partir de las conclusiones de su famoso experimento con niños, Mischel explica las ventajas educativas de inculcar la fuerza de voluntad y el autodominio en etapas tempranas del desarrollo.
En su estudio del amor cortés Lewis se acreditó como crítico literario y mostró su capacidad para encontrar relaciones culturales entre lo antiguo y lo moderno.