Libros en torno a un tema: la fe y la razón

GÉNERO,

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¿Dios existe?
Joseph Ratzinger, Paolo Flores d’Arcais
Espasa. Madrid (2008). 133 págs. 15,90 €. T.o.: Dio esiste? Traducción: Carmen Bas y Alejandro Pradera

Dios salve la razón
Varios Autores
Encuentro. Madrid (2008). 199 págs. 19,95. T.o.: Dio salvi la ragione. Traducción: Lázaro Sanz.

La fe es razonable
Scott Hahn
Rialp. Madrid (2008). 238 págs. 14 €. T.o.: Reasons for Believe. Traducción: José Enrique Carlier

Buenas noticias
C. J. McKloskey III, R. Shaw
Palabra. Madrid (2008). 149 págs. 12,50 €. T.o.: God News, Bad News.

 

Ni en su tiempo de afamado teólogo, ni como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Benedicto XVI dejó escapar la ocasión para debatir y exponer lo que el cristianismo y la Iglesia católica pueden aportar a un mundo secularizado. Lo hizo con el filósofo Jürgen Habermas (ver Aceprensa 27-09-2006) y con Marcello Pera (ver Aceprensa 14-06-2006). Unos años antes, en 2000, el entonces Cardenal Ratzinger mantuvo un encuentro con un representante del pensamiento laicista italiano, Paolo Flores d’Arcais. En ¿Dios existe? se recoge la trascripción del encuentro.

Ratzinger hace uso de la formalidad académica; se muestra respetuoso y, sobre todo, trama un discurso razonable, en continuidad con la tradición apologética de los primeros siglos del cristianismo. Advierte cómo la religión cristiana supo asimilar el pensamiento filosófico anterior. La fe, sostiene, da por supuesta la razón, de la misma manera que la gracia da por supuesta la naturaleza. De ahí que existan valores cristianos que son “valores humanos” y que, por tanto, todo hombre puede compartir con independencia de sus creencias personales. Flores d’Arcais realiza en su exposición una defensa de la altura intelectual y de la tolerancia del ateísmo… pero lo hace de forma intolerante, tosca, interrumpiendo en ocasiones al cardenal. En su intervención la retahíla dogmática de lo políticamente correcto deja paso a un pensamiento débil, escéptico, que a fuer de racionalista obvia el sentido común.

No es de extrañar que ante el panorama de la filosofía contemporánea Benedicto XVI haya considerado urgente ampliar los límites de la razón, sin circunscribirla al ámbito de lo científico. Así ha sido interpretado el discurso que pronunció en la Universidad de Ratisbona (ver Aceprensa 27-09-2006), como se pone de manifiesto en Dios salve la razón, un libro en el que se recogen trabajos de distintos intelectuales sobre la lección magistral del Papa.

A partir de la naturaleza racional de Dios y la compatibilidad entre fe y razón, Benedicto XVI considera que la fe puede desempeñar un papel importante como factor equilibrante y corrector de una razón abandonada a su propia suerte. Al hilo de estas consideraciones, sorprende que un filósofo materialista como Gustavo Bueno coincida en afirmar que el modelo de razón de la tradición católica resulta más adecuado, tanto para evitar el fundamentalismo de nuevas formas de religiosidad como los extravíos dogmáticos del cientificismo.

Dios salve a la razón hace realidad el diálogo entre diferentes culturas, también propuesto por el Papa. Escriben Wael Farouq, profesor en la Universidad de El Cairo, Sari Nussseibeh, de la Universidad de Jerusalén, y J. Weiler, de la New York University. La altura de sus trabajos, la profundidad de sus aportaciones y, sobre todo, el reconocimiento a la labor filosófica y teológica del Papa contrastan con la intransigencia de Paolo Flores.

A este respecto resulta especialmente interesante la exposición de Glucksmann, que argumenta en contra del pensamiento débil. Para el pensador francés, “la razón no peca ya por arrogancia sino por renuncia suicida; propaga entre los posmodernos el odio por el pensamiento”. En sintonía con lo manifestado por Benedicto XVI en Ratisbona, recuerda que la renuncia a la verdad y a los fundamentos, el nihilismo consecuencia de la posmodernidad filosófica, es el caldo de cultivo de los enfrentamientos. Felicita al Papa por su tesón a la hora de reconocer que la razón busca y ha de encontrar la verdad.

Fe y razón se complementan, afirma el Papa. El libro La fe es razonable, del protestante converso Scott Hahn, se basa en estas ideas para proponer una breve introducción a la teodicea, ya que el católico de hoy, como el de los primeros siglos, ha de estar especialmente preparado para “dar razón de su esperanza”; Hahn repasa y actualiza las pruebas tradicionales de la existencia de Dios, desde las vías de Santo Tomás hasta la “apuesta de Pascal”.

En la segunda parte se introduce, en cambio, por los caminos de la teología. Teniendo en cuenta al lector protestante, Hahn intenta fundamentar los principios de la religión católica en la Biblia. Por ello mismo, La fe es razonable constituye también un libro de espiritualidad que ayuda a comprender la trascendencia bíblica de los misterios de la fe católica y a profundizar en el conocimiento de la Escritura, como ha recomendado el último Sínodo de los obispos.

Fundamentar la fe es importante, pero también es decisivo saber comunicarla. En continuidad con los libros anteriores se sitúa Buenas noticias. McClosey y Shaw, el primero sacerdote y colaborador frecuente en los medios de comunicación americanos y el segundo periodista, ofrecen formas atractivas de presentar la religión en un contexto que recuerda, a su juicio, al de los primeros tiempos de la cristiandad. Por ello no dudan en presentar su ensayo como un “manual de apostolado” en el que, a partir de historias personales y anécdotas, explican cómo animar los procesos de conversión. Respetando las decisiones de cada uno, Buenas noticias ayuda a repensar la dimensión pública de la fe, la importancia del ejemplo personal del cristiano y del compromiso en un mundo secularizado.

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