Que una obra narrativa de ficción pueda dar pie a una guerra real es una posibilidad remota, pero el presidente estadounidense Abraham Lincoln jugó con ella al “recriminar” a Harriet Beecher Stowe que su más renombrada novela, La cabaña del Tío Tom, encendiera los ánimos de sureños y yankees para atizarse mutuamente en la Guerra de Secesión (1861-1865). “Así que Ud. es la mujercita que escribió el libro que provocó esta gran guerra”, le espetó.
La anécdota puede ser apócrifa, pero denota la fuerte imbricación de realidad y literatura en el nacimiento de EE.UU. y en su posterior desarrollo y consolidación como potencia mundial. En esta relación pone el foco Mariano Fazio, vicario auxiliar del Opus Dei y autor de varios ensayos sobre literatu…
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