Indignación

Mondadori. Barcelona (2009). 165 págs. 17,90 €. Traducción: Jordi Fibla.

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Marcus Messner cae a bayonetazos en una trinchera de Corea en 1951. Una prometedora vida que no logra sobrepasar los veinte años de edad. Indignación cuenta el último año de su existencia, en el que dejó su ciudad natal por un conflicto familiar, entró en una universidad que le obligaba a asistir a un servicio religioso semanal, se enamoró de la chica inadecuada y terminó sirviendo en una guerra que no comprendía. Tratándose de Roth, ya se sabe que todo está contado con maestría e intensidad, que es el padre de Marcus quien provoca la huída de Newark a Ohio, que los Messner son judíos, que Marcus es ateo y muy inteligente y que el sexo tiene un papel fundamental en su iniciación a la vida adulta y en esta historia.

Roth sigue añadiendo capítulos coherentes a su pesimista visión del hombre. Esta breve y bien construida historia de formación es en el fondo una furiosa (aunque tópica y endeble) diatriba contra la religión, de las más explícitas que ha escrito el norteamericano. Messner representa el sentido crítico, la independencia de criterio y la libertad. La universidad de Winesburg -los creyentes en general- simbolizan en cambio la oscuridad, la manipulación y la estupidez. El es un joven educado en el sentido del deber pero que se rebela cuando siente que se maneja su conciencia. Se siente oprimido por la familia, la religión y las convenciones morales. Messner rebosa superioridad y desprecia la mediocridad que le rodea, y esto suena mucho a los libros biográficos y ensayísticos de Roth como Los hechos o Lecturas de mí mismo.

El libro contiene algunos diálogos potentes y escenas extraordinarias, una conseguida ambientación (pinceladas certeras sobre el entorno universitario de fraternidades, alcohol, deporte y obsesión por el sexo: las actividades sexuales son descritas con detalles fisiológicos de mal gusto) y la aguda mirada de un escritor tan sabio como miope que nos hace, a pesar de todo, volver una y otra vez a él a la espera del milagro que nunca llega.

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