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Humanismo cívico

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2015)

Nº PÁGINAS416 págs.

PRECIO PAPEL10 €

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Mucho antes de que estallara la crisis financiera y se extendiera la desconfianza hacia la clase política, Alejandro Llano publicó Humanismo cívico y reclamó un proceso de “humanización” de la política que no solo regenerara el espacio público sino que implicara también de un modo responsable a la ciudadanía (ver la entrevista publicada el 2 de febrero de 2000). La nueva edición –revisada y ampliada por el autor– puede ayudarnos hoy, cuando según algunos hemos llegado a un fin de ciclo, a pensar de nuevo sobre los fundamentos y principios de la vida pública.

Llano no ha escrito un libro para especialistas ni para situarse en los debates de escuela que se producen en el seno de la teoría política. Pero sus observaciones no pueden ser soslayadas. Su propuesta, seria y fundada, reclama un cambio de paradigma; es profunda, pero no resulta utópica. La crisis de la política no está relacionada con la viabilidad del Estado ni con el cumplimiento más o menos satisfactorio de sus fines. Es una crisis que exige modificar los fundamentos y recuperar el trasfondo antropológico que se ha perdido.

En concreto, el humanismo cívico devuelve al hombre el protagonismo político, a la comunidad, su espacio, y a la política, su naturaleza ética. Es, como resume el autor, una “visión humanista de la democracia”, alejada del funcionalismo que aqueja al Estado de Bienestar, tan cuestionado hoy.

Sin embargo, en el contexto actual, lo que resulta más atractivo es la concepción de esfera pública que Llano desarrolla. Lo público constituye el ámbito en el que se despliega la libertad de las personas y por tanto no puede ser ajeno a los compromisos éticos. Llano considera que es precisamente el proceso de privatización de la ética lo que ha provocado la desmoralización de la política y su empobrecimiento.

Pero sería erróneo entender el significado del humanismo cívico en términos exclusivamente políticos: la empresa, la sociedad civil y el trabajo deben humanizarse también. Superar ese hiato superficial entre política y ética, entre esfera privada y esfera pública, entre sociedad y Estado es una estrategia esencial para recuperar poco a poco la confianza de los ciudadanos y construir una esfera política madura y responsable.

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