95908131

A flor de piel

EDITORIAL

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNBarcelona (2015)

Nº PÁGINAS496 págs.

PRECIO PAPEL21 €

PRECIO DIGITAL10,99 €

GÉNERO

El 30 de noviembre de 1803, con rumbo a los territorios de Ultramar, partió del puerto de la Coruña la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna que había aprobado el rey Carlos IV con el fin de promover la vacunación masiva de personas ante las sucesivas epidemias de viruela que habían provocado una gran mortandad en aquellos territorios. Como se dice en esta novela, “de todas las plagas que habían azotado al hombre, era la más difundida y la más duradera. Ni la peste, ni el cólera, ni la fiebre amarilla llegaron a representar nunca un flagelo tan universal y persistente como la viruela”.

El director de la expedición fue el médico Francisco Javier Balmis y Balaguer, quien tuvo como ayudante a Josep Salvany i Llompart. En La Coruña, se incorporó a la expedición Isabel Zendal, hasta ese momento responsable del hospicio de La Coruña y quien se haría cargo de los 22 niños huérfanos que viajarían en la expedición para cumplir los objetivos científicos de inocular sueros contra la viruela, llevando a la práctica los descubrimientos del inglés Edward Jenner. Isabel es el personal principal de esta aventura que ha sido calificada como la mayor hazaña médica de la historia de España.

La nueva novela de Javier Moro (Madrid, 1955) –autor, entre otras, de Senderos de libertad (1992), Era medianoche en Bhopal, Pasión india, El sari rojo y El imperio eres tú– cuenta las peripecias de esta expedición. Los protagonistas comprobaron que a pesar de las disposiciones del rey Carlos IV para que en los territorios de Ultramar les facilitasen la labor, algunos virreyes gobernaban de manera arbitraria y a su antojo, sin reconocer la autoridad real, como les sucedió con el virrey de Nueva España Iturrigaray, personaje corrupto que encarna la descomposición de un “Imperio que cruje por sus costuras”.

La novela describe brevemente las vidas de cada uno de los protagonistas antes de partir rumbo a las Américas. Isabel procede de una pobre familia de una aldea gallega. Tras la muerte de su madre, trabaja para la familia Hijosa en La Coruña. Engañada y burlada por las falsas promesas de matrimonio de un aspirante a novio, se queda embarazada y tiene un hijo, Benito. A pesar de la negativa fama que en aquella época reportaba ser madre soltera, Isabel consigue que la designen como responsable del hospicio de La Coruña, donde desarrolla una intachable labor. Por su parte, Francisco Javier Balmis es un ambicioso cirujano que ha decidido dedicar su vida a los avances científicos por encima incluso de su situación personal. Josep Salvany es un joven romántico y poeta imbuido de los idealistas científicos e humanitarios de la Ilustración. Enfermo de tisis, ha decidido consagrar su vida a los demás.

Durante la travesía, tanto Balmis como Salvany quedan prendados del generoso carácter de Isabel, de quien se enamoran, provocando un enfrentamiento que más tarde se saldará con la división de la expedición.

En sus ingredientes científicos y exóticos, la narración está conseguida y bien ambientada. Se describen acertadamente las circunstancias del viaje, los problemas políticos y científicos, la situación de atraso en la que se encontraban muchos pueblos y ciudades de América, la entrega generosa de los protagonistas… Donde la novela hace aguas es en las peripecias sentimentales. El autor, para añadir algo de tensión a una trama más que previsible, introduce el enfrentamiento amoroso, que resuelve pronto con la separación de Balmis y Salvany. Isabel, sin embargo, descubre el amor no en estos personajes sino en la figura del obispo de Puebla, don Ricardo, con el que vive una apasionada, ilícita y oculta historia de amor, una decisión narrativa que transforma en su tramo final una novela de carácter humanitario y científico en un gastado culebrón.

Al escribir sobre unos hechos verídicos, la acción es demasiado lineal, lo que hace que la novela pierda frescura y sorpresa a lo largo de su lectura, pues las circunstancias se repiten de parecidas maneras en los diferentes lugares que recorren. Al final, lo que queda es la filantropía de unos personajes a los que el autor fuerza en exceso su protagonismo novelesco.

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