Gracias al trabajo de la investigadora y profesora Teresa Vallès Botey, de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), responsable del legado cultural y del Fondo Personal de Carlos Pujol (1936-2012), se ha podido recuperar un nuevo poemario inédito del autor, el cuarto que se publica después de su fallecimiento, tras Bestiario (2012), Magnificat (2014) y Centón de Salmos (2021). Con anterioridad a estos libros, la editorial Comares, en su colección La Veleta, había reunido en Poemas (2008) trece poemarios del autor. A estos libros hay que sumar El corazón de Dios, que apareció en 2011, un año antes de su fallecimiento.
También de manera póstuma, la editorial Comares ha publicado otros dos libros inéditos: Escribir a contracorriente, (2019), que contiene un conjunto de cartas y escritos, y el volumen de relatos Los ficticios (2021). Por rematar esta aproximación a la obra de Carlos Pujol hay que mencionar, además, sus novelas. En 2017 se recuperó La sombra del tiempo, la primera novela que publicó en 1981, y hay que destacar la nueva edición de una de sus novelas más conocidas, Los secretos de San Gervasio, entretenida y original novela policiaca que ya había publicado en 1994.
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Este escritor catalán frecuentó el ensayo, la poesía, el aforismo y la novela, además de ser traductor, crítico literario, editor y profesor. La Universidad Internacional de Catalunya ha ha puesto en marcha una página web dedicada a informar sobre la trayectoria literaria de un autor que, como escribió el crítico Luis Ramoneda en un artículo en Aceprensa tras su fallecimiento, “ha sido un trabajador constante y riguroso, autor de una obra variada y muy personal, al margen de modas y de grupos más o menos influyentes en el panorama cultural”.
Forman parte de Entonces y ahora un conjunto de poemas con los que el autor, como en el resto de su producción poética, realiza “un ejercicio de retrospección serena”. Esta es una nota distintiva de su poesía, donde los tonos clásicos y elegíacos nunca son oscuros o estridentes, sino que se anclan en una visión poética esperanzada de la memoria y de la vida, ejes de este poemario de tintes autobiográficos.
“¿Te acuerdas de los días que pasaron / como una exhalación, o lo parece?”. El transcurso del tiempo, constatado de manera efectiva y realista, deja paso a poemas de un sosegado y conciso tono confesional, sin que, como escribe Pere Ballart en el prólogo, haya “un argumento narrativo en sus evocaciones”.
El peso de la memoria y de los recuerdos se muestra de diferentes formas en estos veinticuatro poemas, que el autor estuvo trabajando durante años. Todos ellos guardan bastante relación con el resto de su obra poética, en los que se aceptan sin traumas, con un atrayente sentido de la trascendencia, las realidades últimas de la vida, conectadas con un clasicismo que aporta a sus poemas una agradable densidad. “La enrevesada vida se reduce / a no ver lo que vemos, tan sencillo, / a oír antiguas músicas del alma”.
Esta nueva obra es también una incitación a leer el resto de sus poemarios, donde con diferentes formas y temas se aprecia una unidad estilística que asume el inevitable paso del tiempo y se recrea en un pasado que es todo memoria.