El Palacio de los Sueños

Anaya/Mario Muchnik.

Salamanca (1991).

231 págs.

2.000 ptas.

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Ismaíl Kadaré, el escritor albanés vivo más destacado, gozó durante muchos años del favor del régimen comunista, hasta que hace algunos meses decidió exiliarse en Francia. Entre sus obras más conocidas figuran El viaje nupcial y Abril quebrado.

El Palacio de los Sueños plasma en forma novelesca la realidad histórico-política de aquellos países que han sido víctimas de totalitarismos. Aunque la acción se desarrolla en un vasto imperio imaginario, recrea especialmente la historia albanesa. El punto neurálgico de la novela, desde el que se articula toda la trama, lo constituye el Palacio de los Sueños. Este ministerio posee una potentísima red de información, que se nutre del análisis de los sueños que envían los habitantes del imperio. De entre esos sueños se extrae periódicamente uno que refleja el sentir popular y que se hace llegar al Gran Soberano, para que decida si se debe favorecer o impedir su realización.

La novela tiene bastantes similitudes con las típicas obras de premonición, como 1984 de George Orwell, que también denunciaba los totalitarismos. Kadaré parece decir que esos totalitarismos conducen inevitablemente a un mundo donde los hombres carecen de sentimientos y donde los funcionarios se convierten en simples instrumentos al servicio del Poder. Aunque no llega a construir plenamente el infierno que se anuncia en la contraportada. En cualquier caso, su novela goza de indudables aciertos literarios, en especial esa extraña forma de invención -típica del autor- en la que mezcla fantasía y terror, leyenda e historia.