El consentimiento

El consentimiento

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALLe Consentement

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNBarcelona (2020)

Nº PÁGINAS200 págs.

PRECIO PAPEL19,90 €

PRECIO DIGITAL8,99 €

GÉNERO

Vanessa Springora (París, 1972) es una desconocida para el gran público. Pero con este libro ha adquirido gran notoriedad al abordar el espinoso tema del consentimiento sexual y destapar las vergüenzas de ilustres personajes de la cultura francesa reciente. Cada relato de una víctima merece ser escuchado, pero el testimonio novelado de Springora destaca por varias razones. Primero, porque apenas tenía 13 años cuando empezó una relación con un hombre de casi 50; segundo, porque este hombre era Gabriel Matzneff, todo un referente en las élites literarias y políticas de la izquierda francesa, que dio su versión de lo ocurrido en un libro publicado en los noventa. Pero más allá del escándalo y de que ofrece el testimonio de la víctima, su valor literario reside en la profundidad y sinceridad de su introspección, lo que hace que su escabrosa historia sea motivo de reflexión y lleve a profundizar sobre los valores sociales vigentes.

Lo que cuenta no admite justificación, pero la autora acierta al tratar de mostrarnos que sí tiene explicación. El tono es descarnado y poco complaciente. No faltan detalles escabrosos, pero los justos para no distraer de lo esencial: relatar las condiciones de posibilidad de algo para que no vuelva a suceder. El relato en primera persona comienza con una declaración de intenciones: es un ajuste de cuentas y una redención literaria para “atrapar al cazador en su propia trampa, encerrarlo en un libro”. La memoria de la autora comienza rescatando lo que más marcó su infancia: “Un padre ausente que ha dejado un vacío insondable en mi vida. Una gran afición a la lectura. Cierta precocidad sexual. Y sobre todo un enorme deseo de que me miren. Ahora se cumplen todas las condiciones”. Después viene el recuento ordenado de la relación con el adulto, todo un depredador sexual con instinto para detectar presas propicias, explotando sus carencias y ofreciéndoles una compensación afectiva a la altura de sus vacíos. Pero bajo la apariencia de una relación bohemia, liberal y transgresora, en el fondo no hay más que una niña asustada que pide a gritos silenciosos que alguien la proteja.

La mirada sobre lo narrado no transmite ánimo de venganza y los temas se abordan con admirable contención, dejando al lector extraer sus propias conclusiones. El verdadero ajuste de cuentas se produce con una época que recibe directamente la herencia del “prohibido prohibir” de Mayo del 68 y que cobijó e, incluso, alabó comportamientos como el de Matzneff. Por las páginas circulan otros nombres ilustres de la cultura francesa, como Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre o Gilles Deleuze, entre otros, que abogaban por abolir la mayoría de edad sexual y flexibilizar el código penal.

Para evitar casos así, reconoce Springora, “sería necesario un entorno cultural y una época menos complacientes”. Con sincera autocrítica y perspectiva histórica, el libro deja al descubierto las contradicciones de nuestra cultura: lamentamos las consecuencias, pero toleramos las causas. Este libro es un gran testimonio para mostrar las nefastas consecuencias de una mirada reductora sobre la persona y la sexualidad. En positivo, muestra que permanece intacto el anhelo por la presencia de un padre bueno y un entorno familiar y social que ofrezcan una propuesta educativa que, sin despreciar la dimensión del placer, sepa integrar los dos grandes significados de la sexualidad: amar y ser amados, vivir y dar la vida.

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