978849104396

El Caballero Enamorado

EDITORIAL

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2016)

Nº PÁGINAS432 págs.

PRECIO PAPEL10,90 €

PRECIO DIGITAL5,99 €

GÉNERO

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Escrita como homenaje a Miguel de Cervantes en su IV centenario, esta novela –como las de Andrés Trapiello Al morir don Quijote y El final de Sancho Panza y otras suertes– continúa las aventuras de Sancho Panza tras la muerte de su paisano, amigo y caballero andante don Quijote de la Mancha.

Buscando una ocupación, recomendado por el cura, que le ve bastante alicaído, consigue Sancho un trabajo en un pueblo cercano. Entra a servir a Juan Trujillo, viudo que vive con su madre y su hija Marieta y es propietario de unas viñas y olivares que Sancho le ayuda a administrar. Su amo es un hombre de letras, con buena formación y buen carácter que vive también absorbido por los libros de caballerías. No ha leído Don Quijote de la Mancha y no conoce por lo tanto las aventuras que Sancho vivió con su antiguo amo. Por las noches, acabado el trabajo, Sancho se las cuenta. Esto enciende los ánimos idealistas y caballerescos de Trujillo, que decide convertirse en caballero andante.

Se hace nombrar caballero en una venta, como don Quijote, y adopta el nombre de don Trujo del Jabalón, también conocido como el Caballero Enamorado, pues su deseo es liberar de los infiernos a su mujer, Margarita de Castilla, y volverla a traer a la vida. Más adelante se encuentra con otro caballero, don Palmaquino de la Manchuela, protector de la princesa Amaltrudis del Santo Reino, que viaja con un escudero, Genaro, que es a la vez cronista de su amo. Juntos viven numerosas aventuras.

Como en la novela cervantina, lo más importante de El Caballero Enamorado es el estilo, el tratamiento de los personajes y los diálogos. Sancho lleva en esta ocasión el peso de la narración y es quien se encarga de velar por resucitar como Dios manda los valores de los caballeros andantes. En esto no admite medias tintas. Como en el original, los diálogos con su señor, don Trujo del Jabalón, con los otros escuderos y con los personajes que se van encontrando son vivos y dinámicos y están repletos de sabiduría popular.

La ambientación y adaptación están muy logradas; el lenguaje es coloquial, cercano y similar al del Quijote, con muchos giros, expresiones y anécdotas que proceden de la literatura clásica, caballeresca y popular; hay momentos muy divertidos –como el regreso de don Palmaquino a su villa o la amistad que hacen los caballeros con el cura don Gil– y también sorprendentes narraciones que, como las de Cervantes, fuerzan la trama bizantina.

Resulta muy meritorio el trabajo estilístico de Carlos Goñi, que no cae en ridículas exageraciones ni expresiones impostadas. El autor ha sabido recrear los valores humanos de unos personajes sencillos que, incitados por la literatura caballeresca, se convierten en adalides de la humanidad. Todos quieren mejorar el mundo, acabar con los malandrines y las injusticias y proclamar el triunfo de la verdad. Novela, pues, que resulta un dignísimo homenaje a Cervantes y en la que abundan momentos de mucho humor y buena literatura.

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