Donde las mujeres

Alvaro Pombo

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Anagrama. Barcelona (1996). 280 págs. 1.950 ptas.

En Aparición del eterno femenino y en Telepena de Celia Cecilia Villalobo (ver servicios 82/93 y 37/95), las dos novelas de Pombo anteriores a ésta, predominaba la veta irónica. En Donde las mujeres, aunque no falten toques de humor, el tono predominante es más parecido al de El metro de platino iridiado (ver servicio 23/91).

Donde las mujeres transcurre en una finca aislada de la costa cantábrica, en la que viven tres hermanos -dos chicas y un chico-, con su madre y una tía. Ésta pasa temporadas con ellos y otras en Finlandia con un noble alemán que, de vez en cuando, los visita, hasta que al final se establece allí de modo permanente, lo mismo que la tía. Mención especial requiere la figura del padre: su ausencias, sus fugaces reapariciones y su presencia constante -en forma de rechazo en unos casos y de deseo en otros- en el ánimo de la madre, de la tía y de los tres hermanos.

A través del relato de la hermana mayor, en primera persona, conocemos los avatares de esta familia a lo largo de casi treinta años, desde la posguerra, en etapas distintas. Primero, la infancia, adolescencia y juventud de la narradora, cuando las primeras manifestaciones de la expansión turística de los años sesenta aparecen en los alrededores de la finca. Más tarde se pasa de la mirada idílica de la infancia a las dudas de la adolescencia y a la crisis final, cuando la narradora conoce algunos hechos que le ocultaban. La acción es escasa, en un ambiente cerrado donde la relación con el exterior es mínima. Lo que interesa al autor es mostrar la evolución de las relaciones entre los miembros de la familia y el desarrollo psicológico de la narradora.

La novela tiene un comienzo reposado que cambia paulatinamente a un ritmo más vivo, que se intensifica cuando se produce el descubrimiento que causará la ruptura entre la hija mayor y el resto de la familia. El estilo está cuidado, trabajado, a pesar de su aparente sencillez y cierto tono de desenfado, y tiene pasajes muy conseguidos, tanto en los diálogos como en las descripciones de ambientes.

La narradora y la tía Lucía son los personajes mejor retratados en la novela, con toda su complejidad interior, que se conoce al hilo de los sucesos cotidianos. Quedan bien plasmadas también las diferencias de carácter entre los tres hermanos. En El metro de platino iridiado sobresalía la figura tan atractiva de la protagonista. En cambio, en Donde las mujeres aparecen personajes complejos, más bien hipócritas y superficiales, poco atractivos. Detrás de su aparente superioridad cultural y moral respecto a sus coetáneos, hay rencor, insatisfacción casi permanente, incapacidad para perdonar, y un clima de vacío y de fracaso en su aislamiento elitista. La excepción es Tom, el alemán, ingenuo y derrotado, pero con cierta nobleza en su idealismo. Álvaro Pombo expone y deja al lector que saque sus consecuencias.

Luis Ramoneda