Domeñar las finanzas, cuidar la naturaleza (1)

Domeñar las finanzas, cuidar la naturaleza

EDITORIAL

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNValencia, 2021

Nº PÁGINAS338 págs.

PRECIO PAPEL32,90 €

PRECIO DIGITAL19,80 €

GÉNERO

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

En Domeñar las finanzas, cuidar la naturaleza, Jesús Ballesteros parte de la distinción fundamental entre economía de mercado y sociedad de mercado o capitalismo. La primera se caracteriza por la primacía del trabajo, la igual responsabilidad de los agentes económicos y la subordinación de las finanzas a la economía real. La sociedad de mercado, por el contrario, se basa en la primacía de la tecnología y el capital, y de las finanzas sobre los bienes materiales y los servicios. La abstracción y mecanización suplantan al mundo real. Ese estado de cosas consagra la irresponsabilidad de los poderosos (el principio “Too big to fail”) y la sistemática exclusión de los ineficientes.

Por ello, la economía de mercado y el capitalismo de la sociedad de mercado no aparecen como algo distinto, sino más bien algo contradictorio. Así lo han denunciado diferentes escuelas económicas, como el ordoliberalismo, que dan por supuesto que para preservar la necesaria economía de mercado se requiere de una sociedad no mercantilizada, basada en la lealtad, el trabajo, la competencia, la subsidiariedad y la solidaridad. Todo ello desaparece en la sociedad de mercado. Ballesteros señala a las grandes tecnológicas como el vivo ejemplo del primado actual de la sociedad de mercado sobre la economía de mercado.

La sociedad de mercado se apoya en la idea del homo oeconomicus, que desprecia los conceptos tanto de creación como de procreación natural, considerada esta última como un residuo premoderno, que debe ser sustituido por la reproducción artificial, sustentada en los principios de calidad, eficiencia y satisfacción del consumidor. Al mismo tiempo trata de erradicar las diferencias ontológicas entre la mujer y el varón, con la suplantación del sexo por el género, así como la diferencia entre el ser humano y la mal llamada inteligencia artificial, definitoria del movimiento transhumanista.

Frente a la sociedad de mercado, Ballesteros propone un personalismo ecológico y social que no solo cuide la naturaleza en general, sino también la naturaleza humana en particular, respetando las diferencias naturales entre los seres humanos y luchando contra las desigualdades producidas por la dominación política, la explotación económica o la violencia lúdica.

Ballesteros proyecta estas exigencias sobre el plano temporal y el espacial. En el plano temporal, propone sustituir la obsesión por el lucro inmediato por la sostenibilidad, que aprecia la duración y la permanencia. Y en cuanto al espacio, frente a la lógica de la globalización y la escalabilidad, subraya la importancia de lo pequeño y lo cercano.

En definitiva, para recuperar la cordura y orientar adecuadamente nuestras relaciones con la naturaleza, el filósofo valenciano propone que reconozcamos las diferencias propias del ser humano, al tiempo que luchamos contra las desigualdades entre los seres humanos; en definitiva, que reemplacemos la cultura del descarte por el imperativo del cuidado.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Funcionalidad exclusiva para socios de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres socio conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no eres socio, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.