9788432144370

Creatividad al poder. De Hollywood a Pixar pasando por Europa

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALCreatività al potere. Da Hollywood alla Pixar

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2014)

Nº PÁGINAS421 págs.

PRECIO PAPEL26 €

PRECIO DIGITAL15,99 €

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Una versión de esta reseña se publicó en el servicio impreso 27/15

Armando Fumagalli, veterano y prestigioso docente en la Universidad del Sacro Cuore de Milán, semiótico y experto en lenguaje fílmico, une a su dimensión académica una larga experiencia de consultoría audiovisual. Son ya numerosos los libros que ha publicado y el que nos ocupa es un trabajo de madurez, propio de quien dirige desde hace años un máster en Escritura y Producción para la Ficción y el Cine, y a la vez, se mantiene en contacto con la industria audiovisual.

Afronta este trabajo nada menos que el impacto de la ficción dramatizada en la vida de las personas y de las sociedades. Para explicarlo, el autor compendia los sistemas de escritura y producción de Hollywood: quién manda –quién decide– y cómo se diseñan las estrategias creativas y comerciales de un arte que es un negocio que mueve montañas de dinero y tiene una repercusión muy notable en la formación intelectual y emocional de cientos de millones de espectadores.

El libro trata sobre el arte industrial de contar historias, y lo cuenta eludiendo el cinismo desgarrado y el papanatismo embelesado. Fumagalli se explica bien sin pecar de didactismo.

El optimismo antropológico de Fumagalli no está reñido con el realismo y con unas dosis ajustadas y saludables de incorrección política cuando presenta algunas de las claves –verdaderos dogmas blindados– del credo utilitarista que se maneja en el planeta Hollywood y las normas rígidas del aserradero californiano desde el que nos sigue llegando más madera.

Madera. Es la guerra –siguiendo el gag marxiano– y, en todas las guerras, hay megalómanos y gente corriente, héroes y cobardes, soldados y estrategas, creyentes y descreídos, idealistas y pragmáticos. Y comisarios políticos, encargados de que los combatientes no se olviden de que hay una ideología que hay que hacer prevalecer por el bien de la supremacía del Imperio: el dinero es una cosa demasiado seria para dejarla en manos del primero que pasa… La batalla más importante para sostener ese statu quo se libra ahora en la televisión y el autor lo ve con claridad cuando analiza los comportamientos de buena parte de la crítica especializada y los análisis de audiencia.

El capítulo final es, de alguna manera, la historia de la rebelión Jedi contra el Imperio. A mediados de los 80, un tipo que hacía ordenadores llamado Jobs le compró a George Lucas, un triunfador con problemas de liquidez, una pequeña empresa de efectos digitales que contaba con 44 empleados, liderados por un científico entusiasta del cine animado llamado Ed Catmull. Steve Jobs la llamó Pixar y empezó a negociar con Katzenberg para que Disney les dejase revolucionar el cine animado con un puñado de guionistas visionarios y otro de informáticos aplicados dispuestos a redefinir el relato audiovisual fascinando al mayor y más variado número de espectadores jamás visto.

Han pasado muchas cosas desde entonces y, hoy y ahora, Pixar, después de dos décadas prodigiosas, se encuentra en un colapso creativo que hace pensar en el fin de un sueño demasiado hermoso.

La lectura de este libro (con un título desafortunado) ayuda a mirar el futuro con esperanza en el poder de la creatividad, en eso que siempre hemos llamado la genialidad.

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