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Cómo evitar un desastre climático

TÍTULO ORIGINALHow to Avoid a Climate Disaster

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNBarcelona (2021)

Nº PÁGINAS318 págs.

PRECIO PAPEL21,90 €

PRECIO DIGITAL10,99 €

GÉNERO

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2050. Esa es la fecha límite que el filántropo y fundador de Microsoft, Bill Gates, marca para poder evitar el desastre climático. Y esto exige que para entonces hayamos reducido a cero las emisiones netas de carbono a la atmósfera. ¿Es posible conseguirlo? Gates tiene un plan que involucra a administraciones públicas, empresas y ciudadanos, y es optimista, aunque advierte que el cambio climático, si no actuamos, puede ser tan mortífero, o más, que el coronavirus.

Cada año, el ser humano lanza aproximadamente 51.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. El año pasado, con el confinamiento, solo se recortó un 5%. ¿Cómo hacer para llegar a cero? El ensayo, con un subtítulo sugerente –“Las soluciones que ya tenemos y los avances que aún necesitamos”–, tiene un enfoque global y precisa los profundos cambios que debemos hacer en nuestra manera de crear energía, construir, alimentarnos, movernos y calentar o enfriar los edificios.

Lo importante, según Gates, son las primas verdes, es decir, la diferencia de coste entre las actuales tecnologías y las verdes, entre un coche de gasolina y uno eléctrico, o el coste de la electricidad generada por carbón frente a la creada en un campo eólico. En algunos casos, esa diferencia es considerable, pero en otros muchos es perfectamente asumible.

Gates es optimista porque confía en la innovación. Cuando fundó Microsoft buscaba poner en cada escritorio un ordenador, y en la actualidad, según indica, todos tenemos uno en el bolsillo. De igual manera, cree que es posible en los próximos años culminar la transición energética y pasar a depender de fuentes no contaminantes.

Algunas de las soluciones que propone no están exentas de polémica. El norteamericano se cuenta entre los promotores de la energía nuclear. Por otro lado, aboga por la modificación genética de alimentos para poder alimentar a la población mundial y ayudar al desarrollo de los países más pobres.

Y aquí llegamos al problema de la desigualdad. Según Gates, las personas de rentas altas y medias son responsables de gran parte del cambio climático, mientras que los pobres, que no han contribuido a causar el problema, son quienes “probablemente sufrirán más sus efectos”. De hecho, al comienzo entona un mea culpa sobre los perniciosos efectos medioambientales de su propio estilo de vida. Tenemos que conseguir, pues, que la población con menos recursos pueda mejorar su calidad de vida “sin empeorar el cambio climático”.

El estilo del libro es ameno, de fácil lectura, desideologizado y repleto de datos. Su autor confiesa que lo ha escrito con la esperanza de fomentar la discusión y motivar a la acción. Reconoce que hay mucha confusión sobre estos temas, y reclama debatir de modo constructivo y reflexionar sobre “planes realistas y concretos para alcanzar la meta de cero emisiones”.