A paso de cangrejo

TÍTULO ORIGINALIm Krebsgang

GÉNERO

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Alfaguara. Madrid (2003). 244 págs. 17,50 €. Traducción: Miguel Sáenz.

“¿Por qué sólo ahora?”. Con esta interrogación, que reabre la siempre espinosa memoria de las víctimas alemanas de la Segunda Guerra Mundial, comienza la nueva novela de Günter Grass (Dánzig, 1927), premio Nobel de literatura en 1999. El propio autor responde en una entrevista, a propósito de este silencio de los alemanes: “Estábamos ocupados con otras catástrofes, con nuestro propio fracaso, con nuestros propios crímenes”. Pero ya ha llegado el momento: su nueva novela es un homenaje a estas víctimas.

El hecho histórico que se narra es muy conocido en Alemania: tres torpedos de un submarino soviético hundieron el 30 de enero de 1945 el Wilhelm Gustloff, barco alemán con más de 10.000 refugiados que procedían de Prusia Oriental. En el ataque, fallecieron más de 9.000 alemanes. El narrador es Paul, el hijo de Tulla, una de las mujeres supervivientes; Paul nació instantes después de la tragedia. Incitado en repetidas ocasiones por su madre, decide contar cómo sucedieron aquellos hechos y las repercusiones que tuvieron no sólo para la posterior población alemana sino también para su propia vida. La mezcla de literatura y de historia, habitual en la narrativa de Grass, es todavía más fuerte aquí. Pero Grass ha sorteado el peligro de reducir su obra a un mero reportaje histórico, potenciando con acierto los elementos literarios de la narración, que avanza “a paso de cangrejo” entre el pasado y el presente.

Para reconstruir la historia, Paul se acerca primero a los lejanos protagonistas: quiénes fueron el nazi Wilhelm Gustloff, el judío que lo asesinó en Suiza y el militar ruso responsable del hundimiento del buque alemán. La novela alterna el estilo propio de la investigación histórica con el relato de las repercusiones de aquel suceso en Tulla, en la manera de entender la existencia por parte de Paul y en su hijo Konrad, fascinado por las historias que le cuenta su abuela y que acaba contagiándose de los aires revanchistas de los jóvenes de ultraderecha.

Ignorado por su madre y su ex esposa (las dos le tratan como un fracasado), despreciado también por su hijo, el indolente Paul no siente la necesidad de remover ningún pasado. Sin embargo, cuando comprueba que su hijo le toma la delantera en las investigaciones sobre el desastre del Wilhelm Gustloff, decide enfrentarse con el horror y con la verdad. Paul es un personaje que transmite humanidad y sentido común; no así su madre (la traducción se empeña en reproducir su peculiar dialecto de Langfuhr, un recurso innecesario que, además, entorpece la lectura), excesivamente simple en sus apreciaciones, lo mismo que le sucede a Konrad, personaje también muy esquemático.

A diferencia de otras novelas de Grass, más densas y prolijas, y más en la línea de Mi siglo (ver servicio 161/99), su anterior novela, A paso de cangrejo está escrita con dinamismo y soltura, gracias también a que el autor apenas interviene en la narración con sus habituales digresiones moralizantes. El testimonio que ofrece Paul del pasado y del presente alemán es polémico y estremecedor.

La publicación de A paso de cangrejo en España coincide con otro libro de Grass, Cinco decenios (1), una especie de “Informe de taller” donde Grass repasa su biografía artística desde su ingreso en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf hasta la concesión en 1999 del premio Nobel de Literatura. El libro incluye bastantes dibujos, poemas y fotografías que explican su vida de artista polifacético. Grass resume su evolución artística, sus principales hitos biográficos, su vinculación con la política, pero lo hace sin analizar, sin explicar: se limita a contar la epidermis de su vida.

Adolfo Torrecilla____________________(1) Alfaguara. Madrid (2003). 127 págs. 10,50 € . T.o.: Fünf Jahrzehnte Werkstattbericht. Traducción: Miguel Sáenz.