Vitus

Guión: Peter Luisi, Fredi M. Murer y Lukas B. Suter. Intérpretes: Fabrizio Borsani, Teo Gheorghiu, Bruno Ganz, Julika Jenkins, Urs Jucker. 120 min. Jóvenes.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Poco conocido fuera de su país, el realizador suizo de 67 años Fredi M. Murer tiene una dilatada trayectoria como guionista y director, en la que destacan títulos como Grauzone, Alpine Fire o Vollmond. Vitus es un emotivo acercamiento al drama de los niños prodigios, en línea con películas como En busca de Bobby Fischer o El pequeño Tate.

Vitus, cinco años, lee enciclopedias, oye como un murciélago y toca el piano como un virtuoso. Sus padres ponen los medios para que el chaval se convierta en un famoso pianista; pero Vitus prefiere jugar en el taller de su abuelo, donde diseña aviones con él.

Lo primero que destaca de esta película es su calidez y sensibilidad, que esquivan los tópicos sobre la supuesta frialdad suiza. Esa calidez —subrayada por la excelente banda sonora— permite a Murer impulsar la historia con sorprendentes giros dramáticos, que podrían haber debilitado su credibilidad. También ayudan a evitar ese defecto las sensacionales interpretaciones de Bruno Ganz —que está divertidísimo en el papel del abuelo— y de los niños Fabrizio Borsani y Teo Gheorghiu, que interpretan a Vitus con 6 y 12 años, respectivamente.

Por lo demás, la película desarrolla una reflexión muy interesante sobre la paternidad y la educación; sobre el error de pretender convertir a los hijos en autómatas o títeres que satisfagan los deseos de los padres; sobre las adicciones modernas al trabajo y al éxito en gente normal y bienintencionada. En fin, una película muy atractiva, profunda en sus planteamientos, pero, a la vez, divertida y amena.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares