Una película china triunfa en el Festival de San Sebastián

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Por la sección oficial del festival español más prestigioso han pasado cuatro o cinco de películas de buen nivel. Las restantes hasta 15, son cintas que se encuadran en eso que podría llamarse cine festivalero, al que costará llegar a las salas y si llega no llevará a mucha gente a los cines. Con todo, San Sebastián no es Venecia, el certamen con el comité de selección más contestado del panorama de festivales de categoría A.

La china City of Life and Death, dirigida por Lu Chuan, se hizo con la Concha de Oro y con el premio a la mejor fotografía. Lo segundo estaba cantado: es magistral la recreación en gran angular y cuidado blanco y negro de lo sucedido en el año 1937 en la capital provisional de China cuando fue invadida por las tropas japonesas. La cinta gustó al público y la crítica la ha recibido bien. Es cine histórico con maneras de superproducción y habla de las posibilidades del cine chino de gran presupuesto.

El premio al guión fue para la australiana Blessed, una interesante historia que reúne las vivencias de siete chavales y las correspondientes visiones que tienen de ellas sus madres. Con un planteamiento honesto, Anna Kokkinos hace una radiografía de situaciones comunes en la sociedad actual. Quizás sin proponérselo hace reflexionar. Es llamativa la calidad de la música.

El premio especial del Jurado para la francesa Le refuge es difícil de comprender por su escasa calidad y por un tono bastante panfletario. Cuenta François Ozon una historia de una drogadicta embarazada que no se ve capaz de ser madre y se plantea que el hermano homosexual del padre de la criatura la adopte.

Los dos premios interpretativos a la española Yo, también, son un tanto exagerados. La cinta está protagonizada por un joven con síndrome de Down (Pablo Pineda) que se enamora de una compañera de trabajo (Lola Dueñas). Se quedaron sin premio el anciano Robert Duvall, excelente en Get Low, una comedia negra sureña, y Chiara Mastroianni, neurótica agotadora en la no muy lograda Making Plans for Lena. El premio al mejor director para el español Javier Rebollo (La mujer sin piano) es la recompensa a un director con una voluntad de estilo muy acusada…que ha hecho una película de escasísimo interés.

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