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Un amigo extraordinario

TÍTULO ORIGINAL A Beautiful Day in the Neighborhood

PRODUCCIÓN EE.UU. - 2019

DURACIÓN 108 min.

PÚBLICOJóvenes

ESTRENO21/08/2020

GÉNEROS

DIRECTORES

Fred Rogers (1928-2003) fue un famosísimo presentador infantil norteamericano que tuvo un programa en antena de 1968 a 2001. Les animo a hacer una rápida búsqueda en YouTube. Una búsqueda que resultará innecesaria para cualquier americano que tenga entre 20 y 60 años, igual que resultaría ridículo que un español de esa franja de edad buscara en Google la cara que tiene Miliki o Fofito.

En 1998 la revista Esquire quiso publicar un perfil sobre Rogers y se lo encargó a Tom Junod, un periodista con fama de cínico. Sorprendentemente –o no tanto, según se mire–, la entrevista fue el inicio de una fuerte amistad.

Estamos ante una cinta tan extraña como estimulante. Extraña por la forma, que desconcertará –insisto– al público europeo, que no reconocerá el tono y los escenarios del mítico programa. Y extraña, sobre todo, por el fondo y el mensaje. También estimulante precisamente por esto. Estamos ante una película absolutamente moralizante que se centra en un personaje que creía firmemente en la bondad del ser humano, en la necesidad de enseñar a los niños a educar sus sentimientos para no ser esclavos de sus instintos, en el valor de la amistad y el amor… y hasta creía en el poder formativo de la televisión. Un marciano… pero un marciano que consigue que a su alrededor la gente sea más feliz, a través de algo tan simple como el cariño. La cinta, además, subraya el carácter religioso de Rogers, que fue ministro presbiteriano y que todas las mañanas se levantaba al amanecer para, además de practicar la natación, dedicar un tiempo a rezar nominalmente por cada persona que le había pedido oraciones.

En resumen, y con otras palabras, estamos ante una película que es un brutal tratamiento de choque contra cualquier tipo de cinismo o nihilismo. Uno de esos títulos candidatos a deslizarse por la peligrosa ladera del azúcar. Y aunque hay algún momento que la cinta puede rozar esa ladera, choca con dos contundentes parapetos. El primero: que, aunque la película parezca un cuento y esté narrada en un tono cuasi infantil (el de los programas de Rogers), es una historia real, con personajes reales y una base documental muy potente. El segundo: la magnífica interpretación de Tom Hanks, que recibió por este papel su sexta nominación al Oscar.

Por último, les doy un consejo. Si van a buscar en YouTube, no dejen de ver el discurso de Fred Rogers cuando recibe el premio Emmy en 1997. Son 3 minutos que resumen su filosofía de vida… y que le enriquecerán como persona. A usted, sí, querido lector. A mí, por lo menos, me han enriquecido.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta

 

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