Two Much

Director: Fernando Trueba. Intérpretes: Antonio Banderas, Melanie Griffith, Daryl Hannah, Danny Aiello, Joan Cusack, Eli Wallach.

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Después de ganar el Oscar a la mejor película extranjera en 1994 con Belle Époque, Fernando Trueba estaba en una posición inmejorable para aventurarse a rodar en Estados Unidos. Con el apoyo del productor Andrés Vicente Gómez, ha llevado a cabo su particular sueño americano: una comedia que resista la comparación con los clásicos del género, en particular con su admirado Billy Wilder. Aunque el film, demasiado largo, tenga sus caídas de ritmo, Trueba sale bien parado de su empresa.

Art Dodge (Antonio Banderas) dirige una galería de arte sin demasiado éxito. Para vender sus cuadros recurre a la picaresca de acudir a los domicilios de personas recién fallecidas con algún supuesto encargo que deberán asumir sus parientes. En una de esas ocasiones conoce a Betty (Melanie Griffith) con la que acaba fijando fecha para casarse. Pero de quien realmente se enamora poco después es de la hermana, Liz (Daryl Hannah), que le desprecia tomándolo por un patán sin educación. Para atraer a Liz, Art inventa a Bart, un supuesto hermano gemelo, con el que trata de conquistarla.

Fernando Trueba y su hermano David se han basado en una novela de Donald Westlake, aunque la adaptan muy libremente, con el fin de obtener una ágil historia de enredo. Y es que los Trueba no han perdido un norte fundamental: la elegancia y el ingenio dentro de lo disparatado, que es lo que distingue las buenas películas del género de las chuscas incursiones que suelen caer en el olvido. Hay en el film numerosas referencias a directores como el citado Wilder, Howard Hawks, Peter Bogdanovich o Blake Edwards a la hora de concebir secuencias, elaborar un humor de buena ley -sólo hay un par de detalles de mal gusto-, dibujar personajes secundarios, o jugar con el clásico elemento de la confusión de personalidades.

La película es divertida. Tiene un arranque excelente en el velatorio, y aunque a veces la acción se ralentice, mantiene un buen ritmo narrativo. Chispas de genialidad surgen cuando Art trata de atender simultáneamente a ambas hermanas, o cuando en la boda simula hablar con su hermano. Antonio Banderas se constituye en motor principal de la historia; aunque, justo es reconocerlo, tiene un papel maravilloso para lograrlo. Todos los demás intérpretes cumplen muy bien con su cometido, sobre todo Joan Cusack, que en un pequeño papel, el de la secretaria de Art, saca adelante algunos de los momentos más hilarantes de la película.

José María Aresté