Sommersby

Director: Jon Amiel. Intérpretes: Richard Gere, Jodie Foster, Bill Pullman.

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Tras una brillante carrera televisiva, el británico Jon Amiel consiguió el reconocimiento de la crítica en su primer primer largometraje para el cine, Reina de corazones. Este éxito le abrió las puertas de las majors de Hollywood, que han producido sus dos películas siguientes: Tune in Tomorrow y Sommersby.

También en lo que se refiere al argumento Sommersby tiene raíces europeas, pues se trata de un remake de la película francesa El regreso de Martin Guerre, dirigida en 1981 por Daniel Vigne. Narra la misteriosa historia de Jack Sommersby (Richard Gere), un joven granjero, al que se daba por muerto, que regresa a su pueblo tras luchar en en el bando sudista durante la Guerra de Secesión. De un ser irascible y violento se ha transformado en una persona amable y emprendedora. Este cambio desconcierta a todos, incluso a su propia esposa, Laurel (Jodie Foster).

Jon Amiel lleva a cabo una cuidada puesta en escena, que se adecúa muy bien a la densidad dramática y a la trama de intriga del relato. De todos modos, la primera mitad del film acusa varias caídas de ritmo, en parte debidas a la indecisión del guión de Nicholas Meyer y Sarah Kernochan. La parte final es más redonda y posee la solidez y frescura narrativa que Amiel ya mostrara en Reina de corazones. Esta esmerada realización resalta aún más el de por sí sugerente duelo interpretativo entre Jodie Foster y Richard Gere, muy bien apoyados por un magnífico plantel de secundarios. La música de Danny Elfman y la espléndida fotografía de Phillippe Rousselot se encargan de dar al film un melancólico toque de belleza.

La película insinúa reflexiones positivas sobre el racismo, la solidaridad y la regeneración. Pero todos estos mensajes quedan un poco ahogados por los elementos melodramáticos, expuestos como si conformaran una mítica balada popular. Este enfoque acaba conduciendo la historia hacia una conclusión moralmente ambigua, pero de alta intensidad dramática, a medio camino entre lo admirable y lo absurdo.

La trama romántica propicia varios apuntes eróticos, no muy explícitos, pero insistentes. También cabe reprochar algunos diálogos groseros, introducidos con la excusa de dar un mayor realismo a algunas situaciones.

Jerónimo José Martín