Sobrevivir a Picasso

TÍTULO ORIGINAL Surviving Picasso

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Director: James Ivory. Guión: Ruth Prawer Jhabvala. Intérpretes: Anthony Hopkins, Natascha McElhone, Julianne Moore, Joss Ackland, Peter Eyre. 123 min.

El mundo de James Ivory y de su habitual guionista está siempre envuelto en una estética del buen gusto, de los tonos suaves. Así, aunque la historia y sus personajes sean violentos, groseros, son presentados a través de ese trasluz distanciador de la visión externa. Es lo que se cumple en esta película, de dicción pausada, necesariamente hermosa en lo formal al tratarse de un retrato -1943-1953- de Picasso, agresivo y cruel, ególatra y destructor; pero no creador, y esta es una constante afirmación en la película, que viene a calificarle de gran artesano, manipulador genial de todo lo ajeno, y muchas veces superador formal de lo imitado; si la película fuera más profunda en el tratamiento del alma de Picasso, añadiría: sin mundo interior.

Por tanto, más que un retrato personal, es un relato biográfico muy externo de Picasso, en esos diez años, y de su compañera Françoise, que Natascha McElhone interpreta con tanto o más vigor que el mismo Hopkins. Asistimos al deslumbramiento de la joven Françoise por el genio, a su enamoramiento ciego… hasta la ruptura marcada por ella, consecuencia de la obligada convivencia con las mujeres de Picasso y sus otros hijos, sus infidelidades, y sus graves defectos. Es, cierto, una historia rara y singular, con el atractivo de la morbosa curiosidad que despiertan las escandalosas vidas reales. Me parece que eso es todo, más las eficaces constantes del cine de Ivory.

Tal vez Picasso no sea, si se le mira tan desde los hechos exteriores, personaje moldeable para una ficción. Más clara es la figura de Françoise. Un retrato de Picasso exigiría entrar en él, a fondo, aun a riesgo de encontrarse con nada, mejor dicho, con una egolatría desesperada, y su disfraz, y su grito de socorro.

Pedro Antonio Urbina

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