Second Best

Director: Chris Menges. Intérpretes: William Hurt, Chris Cleary Miles, John Hurt.

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Después de Un mundo aparte -Premio del Jurado en el festival de Cannes de 1987- y El abrazo de la muerte, el prestigioso director de fotografía Chris Menges -ganador de dos Oscars- retorna a las labores de dirección con Second Best. Se trata de un intenso melodrama basado en la novela homónima de David Cook, autor también del guión. Menges vuelve a demostrar que es un cineasta con personalidad -aunque todavía con poco oficio-, que afronta con hondura los temas sociales, esta vez relacionados con la paternidad y la adopción.

James (Chris Cleary Miles) es un chaval inglés de 11 años que vive desde niño en un orfelinato. Los recuerdos obsesivos de la trágica muerte de su madre y de los furtivos encuentros con su padre, que se ha pasado media vida en prisión, le llevan a ser muy introvertido y violento. Su vida cambiará cuando Graham (William Hurt), el solitario jefe de correos de un pequeño pueblo galés, le solicite en adopción. Las relaciones entre Graham y James no serán nada fáciles: Graham tampoco ha sabido asumir la muerte de su madre, permanece soltero, y ni siquiera encuentra sentido a su vida en la heroica dedicación a su padre, que padece una profunda enfermedad mental. Poco a poco, estos dos seres atormentados se enfrentan a esas dolorosas realidades y comienzan a asumir con valentía el salto al vacío que supone formar una familia.

La puesta en escena es brillante, sobre todo visualmente. Pero, en su afán por reflejar el tono instrospectivo de la historia, Menges pierde a ratos el timón del ritmo narrativo, en algunas secuencias reiterativas y un poco confusas. También es mejorable la resolución, emotiva pero algo convencional. En cualquier caso, estos defectos se compensan con una sólida definición de personajes, con las magníficas interpretaciones de William Hurt y del niño Chris Cleary Miles, y con unas cuantas secuencias de gran intensidad dramática y muy bien planificadas, en las que Menges maneja con originalidad algunos recursos fílmicos, como el flash-back, la elipsis o las formas de transición.

La película plantea con crudeza -sobre todo verbal- las duras situaciones que describe. Sin embargo, estas aristas quedan suavizadas por la humanidad con que se dibujan y por la sincera apología que se hace de la solidaridad. En el fondo, Second Best viene a defender que los retos que conforman la vida humana -la paternidad, la amistad, el amor, el trabajo…- tienen sentido cuando uno decide salir de sí mismo y se entrega generosamente a los demás.

Jerónimo José Martín