Rocky Balboa

Director y guionista: Sylvester Stallone. Intérpretes: Sylvester Stallone, Burt Young, Antonio Tarver, Geraldine Hughes, Milo Ventimiglia. 102 min. Jóvenes. (VD)

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Han pasado 30 años desde el primer “Rocky”, y 16 desde el quinto. El regreso de Sylvester Stallone al ring cinematográfico se diría una parábola de la trayectoria del actor, director y guionista, que en sus años mozos algún comentarista audaz describió como “el nuevo Marlon Brando”, y que pese a su condición innegable de icono cinematográfico, ha conocido un inexorable declive.

Rocky Balboa se plantea volver al cuadrilátero, a entablar combates en pequeña escala, eso sí… Y Stallone intenta recuperar la estrella perdida a través de su personaje más emblemático, con el permiso de Johnny Rambo, y con un presupuesto limitado para lo que se estila en Hollywood, 24 millones de dólares. En ambos casos tales planes pueden verse como un disparate, el canto de cisne de alguien que un día fue “el número uno”… Pero Stallone se convierte no sólo en vencedor moral del embate -la película es muy digna-, sino en campeón de la taquilla (más de 50 millones de dólares en Estados Unidos).

Stallone pergeña una trama razonable, con puntos de interés dramático, trenzados alrededor de la ausencia de Adrian, esposa de Rocky, víctima del cáncer; el hijo adulto, acomplejado por la alargada sombra de la fama paterna; la madre y el hijo a los que ayuda Rocky, como lenitivo al dolor de esas ausencias; y “el último combate”, bien justificado, con pelea de tintes épicos que enlaza con la climática del primer film. El guión desarrolla además la idea de “viejos tiempos, nuevos tiempos”, al mostrar las distintas ópticas de dos generaciones, pues a la actual le faltan valores, y corre el peligro de ahogarse, como el campeón de los pesos pesados, en el océano de la mercadotecnia.

Bien arropado por variaciones musicales de la vieja partitura de Bill Conti, Stallone actor apuntala la sencillez genuina de su personaje.

José María Aresté