Ritmo salvaje

TÍTULO ORIGINAL Idlewild

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Director y guionista: Bryan Barber. Intérpretes: André Benjamín, Paula Patton, Terrence Howard, Faizon Love, Malinda Williams. 121 min. Adultos. (VXDS)

Tres son los coproductores de “Ritmo Salvaje””: André Benjamin, Antwan A. Patton -los dos integrantes del dúo musical Outkast que, de paso, protagonizan la película- y Bryan Barber, director y guionista del film, que debuta en el cine tras haber dirigido la mayoría de los videoclips del grupo. Después de vender millones de copias de sus discos y ganar un puñado de Grammys, el dúo decidió que había que hacer una película.

“Ritmo Salvaje” cuenta la historia de dos amigos afroamericanos que viven en un pueblucho del sur de los EE.UU. en los años treinta. Desde la adolescencia, sus vidas giran alrededor de un local musical de baja estofa. Rodeados de “gangsters”, alcohol y prostitutas, los dos amigos tratarán de sacar adelante el local y sus carreras musicales.

Bryan Barber debe de ser muy bueno dirigiendo videoclips pero demuestra aquí serias dificultades para escribir un guión. La historia de “Ritmo salvaje” es ramplona, simple y está escrita a trompicones. Barber empieza con una crónica social de burdel (por cierto con una óptica machista de juzgado de guardia) para después probar fortuna con el cine de “gangster”… Cuando lleva un rato en este registro se atranca y decide pasarse a la telenovela sentimental: una historia absolutamente tópica que, a pesar de todo y visto lo anterior, se agradece. ¿Que cómo pasa de un registro a otro? Elemental: con un videoclip: este formato le permite hacer todo lo que la lógica narrativa impide: desde resucitar a un muerto perforado por las balas hasta copiar el final de “Moulin Rouge”.

La música tampoco ayuda demasiado al conjunto: se hace reiterativa, al igual que las coreografías, empeñadas en que lo único que brille sea el mal gusto. Con este conjunto quedan desaprovechados unos buenos bailarines, un más que correcto reparto y una destacable ambientación.

Ana Sánchez de la Nieta