Pepe Guindo

Director: Manuel Iborra. Guión: Manuel Iborra, Francisco Gisbert y Santiago Arisa i Pujol. Intérpretes: Fernando Fernán Gómez, Verónica Forqué, Antonio Resines, Jorge Sanz, José María Pou, Juan Diego, Enrique San Francisco. 95 min. Adultos.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Ciertamente, esta singular película tiene su origen o parentesco -como el director y guionista señala- en algunas otras, como Tío Vania en la calle 42, de Louis Malle: un cine del teatro, o teatro hecho cine… Se trata de un monólogo teatral interpretado por un famoso actor en la noche de su estreno. El monólogo expresa la situación de un viejo músico que, solo en su apartamento, recibe la llamada telefónica de un director y un productor de cine, que le proponen, con la máxima urgencia, llevar al cine un periodo de su vida; irán a verle al día siguiente por la tarde. Solo, el viejo músico se queja de sí mismo por haber aceptado, pero va preparando la entrevista, saca a la luz antiguos objetos y, con ellos, los recuerdos, una memoria deshilvanada y completa de su vida.

Pero la película no es sólo el monólogo del músico, sino la llegada y presencia del gran actor al teatro: la admiración de la sastra y su propio problema familiar planteado y resuelto a través de su teléfono móvil; las atenciones del regidor; los nervios del director de escena, del autor; la sugerida historia de amor entre los tres miembros de la orquesta… En fin, no un marco sino el lugar real de la ficción; hasta la presencia del público en la sala y sus reacciones ante el trabajo del actor, y hasta la conversación con el taxista que le trae al teatro y le lleva a su casa. Sin esta rica y múltiple descripción humana del mundo del teatro, la película hubiera sido sólo, evidentemente, un monólogo: la historia de un viejo músico contada por sí mismo ante la cámara.

Pepe Guindo no es eso; es la fuerte presencia de un actor en el teatro -teatro total- que, con su interpretación, hace vivir a sus espectadores la historia de un hombre, que hace examen de su vida, tan irrepetible y tan conmovedora e igual a cualquier otra vida.

Fernando Fernán Gómez es ese famoso actor que interpreta al viejo músico, separado de su mujer, padre de una hija, abuelo de dos nietos, con los que habla por teléfono…, que recuerda sus locos amoríos de juventud, sus ya pasados éxitos, sus viajes por el mundo, su actual situación empobrecida, viejo niño que acude a su madre, viva en su alma, que supone en el Cielo, cuando el sufrimiento es mucho, cuando siente miedo a la muerte…

Dice Fernán Gómez de Pepe Guindo: “Es el más bello texto cinematográfico que he leído nunca y el personaje más intenso de mi carrera”. Tal vez no sea tan extremadamente bello e intenso desde una consideración estricta de texto literario; pero tal vez sí como texto para ser interpretado, pues en el teatro/cine se recurre al efecto sentimental que una buena actuación consigue, algo que está y no está en el texto; se recurre a la peripecia, al cambio que lleva a la sorpresa vivida… Y todas esas historias menores que crean el ámbito real del teatro, en y fuera del escenario, son también variante del coro griego, que acoge, subraya o rechaza lo que se vive en escena.

Una hermosa experiencia artística que, a pesar de serlo, encontró productor, distribuidor y exhibidores. Esperemos que encuentre su público.

Pedro Antonio Urbina

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares