Noche de reyes

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Director y guionista: Trevor Nunn. Intérpretes: Imogen Stubbs, Helena Bonham-Carter, Stephen Mackintosh, Imelda Stauton, Richard E. Grant, Nigel Hawthorne, Ben Kingsley. 140 min.

Trevor Nunn, especialista de Shakespeare en el teatro, ha llevado al cine con gran brillantez esta comedia de enredo. La acción transcurre en el imaginario reino de Illiria, que el director sitúa a finales del siglo XIX, lo cual le permite el recurso a magníficos y suntuosos espacios naturales: palacios, jardines, pueblos y costas…, así como a riquísimos interiores y un lujoso vestuario acordes.

El texto de Shakespeare permanece casi íntegro; y en cuanto a la acción, se introducen, como es habitual, aquellas escenas que en la pieza del dramaturgo quedan implícitas, como el espectacular naufragio inicial.

Viola y Sebastian, hermanos gemelos, naufragan en alta mar. Viola cree que su hermano ha muerto ahogado. Disfrazada de hombre y bajo el nombre de Cesario, entra al servicio del conde Orsino, enamorado de Olivia, que le desdeña. Viola-Cesario hace de embajador del conde Orsino ante Olivia, la cual se enamora de él-ella; también el conde, rechazado por Olivia, se va enamorando de Cesario-Viola… y ella del conde. Y aquí se centra todo el enredo, con pasajes y personajes secundarios de gran sabor. El desenlace feliz llega con la aparición de Sebastian, acompañado de un íntimo admirador suyo.

Dejando aparte las posibles e intrincadas segundas intenciones de Shakespeare, al presentar la confusión de ciertas atracciones humanas, o bien de certeros enamoramientos a pesar del disfraz, o la ambigüedad de ciertas amistades…, lo cual sin duda da a la comedia un toque inquietante, lo cierto es que esta pieza teatral adquiere en cine una cercanía y una actualidad -o perennidad- magistrales. El enredo de amor y desamor tiene una gracia y una frescura que el tiempo no ha marchitado. Además del espectáculo, con eficaces elementos de intriga, de aventura, la obra tiene calidades poéticas grandes, y sutiles matices en la perfecta caracterización de los personajes.

Todas las interpretaciones son perfectas. Atractivo visual y juego inteligente y ameno se aúnan -en una sobresaliente realización- para cuajar en una de las más bellas adaptaciones, que probablemente pueden haberse conseguido hasta ahora.

Pedro Antonio Urbina

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