Nelly y el Sr. Arnaud

TÍTULO ORIGINAL Nelly et Monsieur Arnaud

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Director: Claude Sautet. Guión: Claude Sautet y Jacques Fieschi.Intérpretes: Emmanuelle Béart, Michel Serrault, Claire Nadeau.

En 1991 este director francés ofreció Un corazón en invierno, inteligente y profunda parábola sobre un hombre que tenía miedo al amor. Ahora ofrece una no menos valiosa y seria consideración sobre la soledad y sus causas.

La joven Nelly (Emmanuelle Béart), emprendedora y culta, decide dejar a su marido, en paro, sin plantearse el porqué de su pasividad ni prestarle ayuda. Necesitada de dinero, acepta un cheque del solitario Sr. Arnaud (Michel Serrault), juez jubilado y antiguo empresario muy rico; acepta también trabajar para él como secretaria en la redacción de sus memorias. Entre los dos nace una relación afectiva, paterna y filial, de amor utópico, de mutua ayuda; pero, basada en el egoísmo, cada uno seguirá una mejor compañía cuando se le ofrezca, con distinta fortuna: o alargando el egoísmo, o acreciendo la soledad…

No se queda en un retrato de costumbres ni en la crítica de un sector social, sino que, sirviéndose de todo eso, entra en los entresijos del alma: en la egolatría de un casi viejo con un pasado profesional injusto, despreocupado de sus hijos, separado de su mujer, a la que tampoco ama…; en la vida de una joven, fundada en la satisfacción orgullosa, utilitarista, en el no compromiso… Con un total silencio de lo religioso, estas vidas y las del círculo de amigos revelan no sólo falta de solidaridad, sino de fidelidad, ausente la idea de sacrificio y omnipresente la satisfación física o sexual.

Sin embargo, todo está presentado y vivido en un mundo de buenas maneras. No hay gritos, sino educada media voz. El ritmo es pausado, llega al matiz, al valor de un gesto, al tono en que una palabra es dicha. Grandes actores expresan con magistral hondura ese desolado mundo interior. Todo es suave por de fuera, como el sonido de la música, los entonados ocres, la elegancia de las figuras. Y empapa de tristeza, que llega sin ruido; poco a poco la tarde del hombre pierde su luz hasta la oscura soledad de la noche.

Una lección de buen cine, magistral lección sobre una preocupante realidad.

Pedro Antonio Urbina