Náufrago

Náufrago

TÍTULO ORIGINAL Cast Away

DURACIÓN 143 min.

PÚBLICOJóvenes

ESTRENO19/01/2001

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Soledad. Quizá no hay nada peor que no tener a nadie con quien compartir alegrías y sinsabores. Éste es el tema central de Náufrago, que sigue el sino de Chuck Noland, un tipo en cuyo trabajo se hace realidad aquello de que “el tiempo es oro”. Ejecutivo de una empresa de transporte urgente, siempre va deprisa de un lado para otro. Ni tiempo tiene de formalizar su compromiso matrimonial con Kelly. En uno de sus viajes relámpago para apagar un fuego en algún sitio, el avión que le traslada sufre un accidente y se hunde en el océano Pacífico. Él es el único superviviente, y va a parar a una isla desierta. Pasa el tiempo, y nadie llega al rescate. Seguramente le dan por muerto, y él debe ingeniárselas para seguir viviendo.

Tras equivocarse con Lo que la verdad esconde, Robert Zemeckis acomete una película rigurosa en temática y desarrollo narrativo. Y, gracias al sólido guión de William Broyles, sortea el peligro de aburrir con más de hora y media sostenida por un solo personaje. La trama está salpicada por los métodos que Chuck desarrolla para alimentarse, guarecerse de la climatología adversa… Lo que nos hace comprender las muchas cosas que usamos en la vida corriente y que damos por supuestas, sin considerarlas como un regalo. Por otro lado, Zemeckis demuestra una gran fuerza visual en casi todo el metraje. Ya sea en el accidente, en los intentos de salir de la isla en una balsa, en la navegación en mar abierto o en la exploración de la isla, siempre los planos son muy imaginativos.

Cobra gran fuerza en la película… ¡una pelota de balonvolea! Bautizada por Chuck como Wilson, con ella entabla una imaginaria conversación, remedio a su soledad. Le cuenta sus penalidades, se enfada con ella, le muestra un cariño inaudito… La presencia de Wilson admite más de una lectura: puede ser la compañía que todos necesitamos (“No es bueno que el hombre esté solo”), pero también podría ser el mismo Dios, pues la actitud de Chuck, que compatibiliza amor y rebeldía, recuerda mucho al comportamiento de la criatura libre ante su creador.

La desesperación que acecha a Chuck en la isla es frenada en gran medida con el recuerdo del amor de Kelly, y con la presencia de un paquete no abierto de su empresa, uno de los restos del avión estrellado. Tener metas en la vida, que la existencia tenga un sentido, se revela como la clave para resistir. Por eso alcanza una altura dramática inusitada el último tramo del film, modélico en escritura, dirección e interpretación. Tom Hanks hace un increíble trabajo, no solo por el esfuerzo físico, sino por lo cercano que nos resulta.