Muerte de un presidente

Guión: Gabriel Range y Simon Finch. Intérpretes: Hend Ayoub, Brian Boland, Becky Ann Baker, Robert Mangiardi, Jay Patterson. 90 min. Jóvenes-adultos. (V)

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Falso documental británico, premio Emmy Internacional en la categoría TV movie y miniserie, que narra un supuesto atentado contra George W. Bush el 19 de octubre de 2007. La cinta comienza con la llegada de Bush a Chicago para dar una conferencia de economía en el hotel Sheraton. El pueblo de Chicago es hostil al presidente; al menos eso indican las cámaras de televisión mostrando una muchedumbre gritando contra Bush y su política exterior. Los manifestantes, envalentonados, logran detener la comitiva y se enfrentan a la policía. En el hotel la conferencia es un éxito, pero a la salida, cuando va a entrar en su coche, el presidente es tiroteado. La policía y el FBI investigan los hechos y detienen a Jamal Abu Zikri, emigrante sirio que estuvo vinculado a Al Qaeda. Mientras tanto el vicepresidente Cheney se convierte en el nuevo presidente norteamericano.

El falso documental existe desde los orígenes del cine: basta recordar la coronación del rey Jorge de Inglaterra, rodada con todo detalle por Meliés, pero en estudio, para mostrar a la gente lo que ocurrió, aunque la cámara no pudo captar la escena original. En este caso, como en el de Wenders al completar las imágenes que le faltaban en The Soul of a Man, el objetivo era didáctico: se trataba de suplir lo que la cámara no pudo captar en su momento.

En el caso de Muerte de un presidente la intención es distinta: se quiere mostrar lo que podría haber pasado, o lo que le gustaría a los guionistas que hubiera ocurrido. Nos encontramos ante una obra furiosa de propaganda política, que utiliza, además de las secuencias ficticias, imágenes reales de archivo y otras retocadas por ordenador. El realizador prueba que es posible mostrar a cualquier personaje famoso haciendo cualquier cosa y eso solo ya da que pensar. La mayoría de los testimonios son de un verismo conmovedor porque son entrevistas reales sacadas de contexto. En fin, la película parte de una idea original y podría haber dado mucho de sí, pero a medio camino Range se queda sin ideas, se limita a repetir con monotonía las críticas de siempre a la administración Bush, y el documental pierde fuerza e interés.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares