Melinda y Melinda

TÍTULO ORIGINAL Melinda and Melinda

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Director y guionista: Woody Allen. Intérpretes: Will Ferrell, Vinessa Shaw, Amanda Peet, Chiwetel Ejiofor, Radha Mitchell, Chloë Sevigny. 90 min. Adultos.

Como un reloj que anuncia el otoño nos llega la película septembrina de Woody Allen. Como si de un rito ancestral se tratara, volvemos a encontrar los mismos títulos de crédito de siempre, el mismo “Jazz New Orleans”, los mismos 90 minutos, el mismo productor,… y un largo etcétera que incluye el elenco de temas y obsesiones recurrentes del cineasta neoyorkino. Allen basa su última película en el relativismo de la creación literaria, que es necesariamente reflejo de un relativismo epistemológico general. Un mismo hecho puede ser narrado desde una óptica que prime lo trágico, o desde otra que ponga de relieve lo cómico. Ambos ingredientes están mezclados en la vida, pero una perspectiva parece conducir al pesimismo y la otra puede llegar a ser cínica, como, en realidad, la actitud que últimamente adopta Woody Allen.

Unos amigos escritores han quedado para cenar. Un comensal cuenta una historieta protagonizada por una mujer desarraigada llamada Melinda. Uno de los escritores hará una lectura trágica y existencial de los hechos propuestos, y otro los planteará en términos de comedia. La película, a partir de ese momento, discurre en montaje paralelo presentando alternativamente los dos tratamientos aparentemente antagónicos.

Radha Mitchell, en un reto interpretativo nada desdeñable, interpreta a las dos Melindas, la divertida y la depresiva. Es muy curiosa la diferente puesta en escena empleada para cada fragmento del relato, opuestas hasta en la partitura. En el reparto destaca la belleza de Amanda Peet, la vis cómica de Will Ferrell y vemos repetirse casi al completo el casting de la última obra de Louis Malle, “Vania en la calle 42”. Sin llegar a la altura de las grandes películas de Allen, es una obra aceptable, bien construida y amena; ahora eso sí, rezumante -sobre todo en su final- de un amargo nihilismo que refleja la decadencia del que fue un gran cineasta.

Juan Orellana

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