Matías, juez de línea

Directores y guionistas: La Cuadrilla (Luis Guridi y Santiago Aguilar). Intérpretes: Carlos de Gabriel, Ramón Barea, Alicia Sánchez, Alex Angulo. 94 min.

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Después de varios cortos interesantes, La Cuadrilla (Luis Guridi y Santiago Aguilar) sorprendió gratamente con su primer largometraje, Justino, un asesino de la tercera edad (ver servicio 29/95). Se trataba de la primera parte de la trilogía España por la puerta de atrás, cuyo estilo los propios directores denominan “neocañí”. Si Justino se centraba en el ambiente taurino, en Matías, juez de línea le ha tocado el turno al fútbol y al contrabando. En una futura tercera parte pretenden tratar el mundo de la política.

Después de señalar contra España un penalti, que aparta a la selección del Campeonato del Mundo, Matías (Carlos de Gabriel) se esconde de la furia de los hinchas en su pueblo natal, San Amancio, una perdida aldea gallega cuyos habitantes viven del contrabando de alcohol. La integridad de Matías y su incapacidad para mentir pondrán en peligro el próspero negocio ilegal del pueblo.

Guridi y Aguilar han intentado recuperar el tono desenfadado de las comedias costumbristas españolas de los años 50 y 60, del estilo de Bienvenido Mr. Marshall o Historias de la radio. Y lo enriquecen con numerosas referencias a grandes clásicos del género burlesco, como Buster Keaton, Jacques Tati o las comedias de la Ealing, en concreto Whisky a gogó (1949), de Alexander Mackendrick.

Así, ofrecen una divertida galería de personajes -todos bien interpretados- y numerosos golpes de humor muy eficaces. Esto, unido a una bella factura visual y a una magnífica partitura, hace que el film resulte agradable de ver. Es verdad que le falta unidad y ritmo sostenido; La Cuadrilla sigue moviéndose mejor en el regate en corto que en el pase largo. Pero, por su sencillez -no exenta de valores-, su amabilidad y su elegancia, cabe destacar esta película dentro del panorama del cine español, necesitado sin duda de una renovación argumental.

Jerónimo José Martín